Denunciar las provocaciones extremoizquierdista-fascistas (27 agosto 2026)

Un congresista electo por lista del Pacto Histórico a la Cámara de Representantes, de nombre Hernán Muriel, al frente de un grupo de activistas se desplazó desde Rionegro y Medellín al área de ingreso de la residencia familiar del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Arropados en la bandera de los “falsos positivos” realizaron pintas en los muros de entrada a la unidad y agitaron consignas en las que lo responsabilizaban de esos hechos dolorosos, lo insultaron cuando él se hizo presente para defender su derecho al buen nombre, respeto a su propiedad y a la tranquilidad de su núcleo familiar. La situación se tornó delicada en grado sumo y el peligro de un ataque físico al expresidente solo pudo ser evitado por un pequeño dispositivo de su guardia personal y algunos de sus simpatizantes que acudieron en su protección.

Sobre el tema de los “falsos positivos” es necesario que sean tenidas en cuenta varias precisiones. 1. Recientemente el presidente de la JEP, el doctor, Alejandro Ramelli, declaró que el número de falsos positivos era mucho menor al de los 6402 que han sido usados en acciones propagandísticas por grupos de extrema izquierda. La cantidad menor de este tipo de delito está sustentada en informes de la Fiscalía y del Centro Nacional de Memoria Histórica. 2. La misma JEP aclaró que las víctimas no lo fueron por una política del estado colombiano o de sus Fuerzas Armadas sino de diversos agentes que actuaron por motivaciones personales y grupos armados ilegales.

De lo anterior se puede concluir que mantener el señalamiento contra el expresidente Uribe radica en una falacia cuyo propósito central es causar detrimento a su buen nombre y su deshonra pública a través de pintas y mítines sobre los cuales no ha habido intervención de la Justicia.

Los hechos en mención constituyen una escalada en esa campaña difamatoria basada en falsedades y porque en esta ocasión, la acción fue realizada ya no solo en sentido simbólico, sino con afectación de su seguridad física y la de su familia, y que dicha agresión se realizó, con previa planificación y financiación para el desplazamiento del grupo de activistas que suplantó la causa de las víctimas y sus memorias.

Esos métodos de lucha, conocidos como la “acción directa”, eran usados por los fascistas italianos contra los opositores, también, por las hordas nazis contra los judíos, las brigadas estalinianas comunistas contra sus enemigos y cercanos calificados de débiles. Y por qué no traer a cuento lo que hacen cientos de lugareños azuzados por las Farc y el Eln para rodear, sabotear y amenazar a las tropas oficiales en misiones oficiales.

En la medida en que el expresidente Álvaro Uribe Vélez, además de la dignidad que posee, es el jefe orientador del partido Centro Democrático, uno de los principales de nuestra democracia que, actualmente adelanta una campaña electoral por diversos y numerosos puntos del país, merece y tiene derecho a recibir total protección del estado, dicha protección que ya dispone, debe extenderse a la órbita judicial en cuanto grupos como el dirigido por el señor Muriel, han violado el derecho a que su residencia esté protegida, su familia pueda vivir en paz y él mismo no corra riesgo de agresión física, y que los responsables de estos desmanes sean enjuiciados penalmente por las agresiones cometidas el 19 de mayo de 2026 en las afueras de la ciudad de Rionegro, Antioquia.

Darío Acevedo Carmona, 20 de mayo de 2026

Comentario sobre elecciones presidenciales

Colombia no deja de asombrar a propios y extraños por lo que ella misma es y lo que en ella ocurre. Un país hermoso con una de las mayores biodiversidades del mundo, sus gentes amables, acogedoras, pacíficas, pero, aporreadas por grupos criminales mafiosos y guerrilleros que asolan el país desde hace más de seis décadas.

En las elecciones presidenciales de primera vuelta en las que se esperaba un triunfo del candidato oficial del presidente Petro aparecía como ganador, el senador procomunista y amigo de las Farc, Iván Cepeda, fue derrotado por un outsider, Abelardo de La Espriella, es decir, un no político, un abogado defensor, desconocedor de las quisicosas de la política emerge como triunfador con una votación cercana a los diez y medio millones de votos, la más alta de la historia del país en una primera vuelta.

La sorpresa fue evidente ya que la mayoría de las encuestas daban como ganadora Cepeda. Sorprendente porque De La Espriella realizó una campaña en corto tiempo, sin un partido ni agrupación o movimiento partidista que los ayudara, Sorprendente porque le propinó una gran derrota al jefe de la oposición, el Gran Colombiano, Álvaro Uribe todo un experto en lides presidenciales y ganador de varios certámenes. Y Sorprendente porque fue inmune a los esfuerzos del presidente Petro en favor de Cepeda defendiendo la bandera continuista del proyecto castrochavista y de las sospechas de injerencia de dineros oficiales en proyectos para favorecer a Cepeda, y de la cercanía con grupos armados irregulares que tienen.

Darío Acevedo Carmona, mayo de 2026

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