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VentanaAbierta

  • SUMARIO DE LA DEMOLICIÓN DEL ESTADO COLOMBIANO

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    Para los que no se han dado por enterados, apenas regresan o están resignados o se han rendido o están indecisos, para los que seguimos dispuestos a luchar por el país, va este recorderis, que no nos cansaremos de repetir, sobre los daños ocasionados al Estado colombiano por el “Nuevo Acuerdo Final y Definitivo de Paz” (NAFDP).

    1. La Constitución Política: la joya de la corona que Santos se comprometió a no tocar, como lo hizo con tantos otros asuntos y sin embargo mintió. Ella representa los cimientos de eso que nos permite ser sociedad libre, civilizada, vivir en ley, regirnos por reglas del juego sólidas, es la herida más grave, pues el tal NAFDP tendrá rango constitucional, y a continuación la suplantará con reformas aprobadas vía fast-track violando los procedimientos establecidos por el constituyente de 1991. En pocas palabras: la tiranía.
    2. La Institucionalidad: cuya defensa les parece a los promotores del golpe de Estado -en curso- un asunto de godos y reaccionarios, pisoteada al eliminarse la separación de poderes, figura regia de las repúblicas modernas, por la vía de los hechos cumplidos. El Congreso renunció a sus funciones legislativas y otorgó poderes absolutos al presidente-dictador. Las Altas Cortes convertidas en escribanas del Ejecutivo dieron validez jurídica a monstruosidades y arbitrariedades sin nombre. No hay controles, pues el único que los hacía, el Procurador Alejandro Ordoñez, fue despojado por el Consejo de Estado que cedió, una vez más, a las presiones del monarca tropical que ocupa el “Palacio Real de Nariño”.
    3. El relato del “conflicto” o “verdad histórica”: sectores académicos e intelectuales en coincidencia con las guerrillas lograron imponer al Estado la tesis del “alzamiento armado” por “causas objetivas, injusticias sociales y exclusión política”. El Gobierno aceptó su inclusión en el NADFP por lo que habrá una Verdad Histórica Oficial, noción que la academia rechaza per-se. A partir de tal adefesio, se le reconoció a las guerrillas la vocería y representación del “campesinado” visto como un todo homogéneo, y de ahí se desprende que en el fondo de toda la “confrontación” está el asunto no resuelto de la propiedad de la tierra y la reforma agraria.
    4. Las Fuerzas Armadas: Santos quebró la espina dorsal de la política de Seguridad Democrática que falsamente prometió continuar, debilitó el Alto Mando al llamar a calificar servicios a decenas de generales y coroneles y otros miembros de la oficialidad que lideraron la estrategia de la Seguridad Democrática desde la que se golpeó estratégicamente el poder guerrillero. Abrió campo a la persecución jurídica de oficiales probos cuyo principal delito consistió en ser brillantes estrategas. Desmoralizó la tropa al prohibirle las acciones ofensivas y los bombardeos cuando apenas iniciaban los diálogos y coronó la política de debilitamiento cambiando la doctrina militar ante exigencia perentoria de las FARC.
    5. La acción política: pervertida hasta los tuétanos por el Gobierno que forjó una mayoría incondicional por la vía corrupta de la irrigación de toneles de mermelada. Los críticos fueron estigmatizados de guerreristas. Al Centro Democrático nunca se le reconoció el estatus de fuerza opositora y sometido a todo tipo de persecuciones, engaños y montajes. La campaña de OI Zuluaga fue infiltrada por hackers contratados por la nueva Inteligencia estatal y se procura la judicialización del expresidente y Senador Álvaro Uribe y su familia.
    6. La ciudadanía o constituyente primario: en la que reside la soberanía, fue traicionada, manipulada y engañada por el Santos que desconoció el resultado del plebiscito y que, en el colmo de colmos, igualó la soberanía directa -el pueblo en las urnas- con la soberanía delegada -el Congreso- para aprobar un texto engañoso presentado como fruto de un acuerdo nacional cuando en realidad fue una trampa con las concesiones exorbitantes a un grupo terrorista que ningún país democrático haría. Con astucia, el gobierno cambió el sentido original de la noción jurídica de cárcel o prisión. Urdió la rehabilitación de Piedad Córdoba gran amiga de las FARC y militante chavista y resucitó a Ernesto Samper el expresidente más desprestigiado de la historia colombiana.
    7. Los grandes Medios: fueron cooptados para adelantar una labor informativa incondicional a favor de la política oficial de paz. La llave Gobierno-Medios que se ha gestado es propia de una dictadura. Florece la lambonería y ha sido evidente el intercambio de favores entre el Ejecutivo y periodistas reconocidos.
    8. La iglesia Católica: su jerarquía ha favorecido desde la teología de la liberación las “buenas intenciones” y el “altruismo” de las guerrillas.
    9. Los tratados y acuerdos internacionales sobre Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario: burdamente desconocidos y violados en el NADFP puesto que delitos y castigos estipulados en convenciones y organismos (CPI, CIDH) quedan en la impunidad. El carácter universal de esos derechos y la imprescriptibilidad de los delitos sufrieron deformación dolosa con caprichosas interpretaciones y menjurjes jurídicos por dos abogados al servicio de las FARC, uno de ellos español, y por otros dos nacionales empleados por el Gobierno que haciendo las veces de constituyentes crearon la Jurisdicción Especial de Paz que estará por encima de las Cortes nacionales, aprobaron la elegibilidad política de responsables de crímenes de lesa humanidad y de encima eliminaron las penas de prisión. No puede pasar inadvertido que la ONU, organismo encargado de la paz mundial y guardián, propagador y defensor de los DD HH dio la venia a la mayor burla que se haya producido en el mundo contra su Misión.

    Se me fue muy extensa la columna, ruego comprensión a los lectores. Quedan muchos temas en el tintero, pero, este es el cuadro nada halagüeño de un Estado que ganó la guerra a los grupos terroristas en el campo de batalla y fue demolido en una mesa de negociación instalada en un país que siempre apoyó a esos grupos.

    Darío Acevedo Carmona, 9 de enero de 2017

  • 2017: NUBES NEGRAS Y RETOS

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    Con plena certeza podemos decir que el año 2017 no será ni venturoso ni próspero ni agradable para los colombianos. Con la imposición del acuerdo con las FARC a costas de sacrificar la Constitución y corromper los principales órganos del poder y las instituciones, y de la aprobación a pupitrazos de una reforma tributaria que tendrá efectos recesivos en la economía, es suficiente para no hacernos ilusiones.

    Me referiré en estas líneas tan solo al porvenir del país en lo que tiene que ver con las consecuencias de una paz que, por las condiciones entreguistas en que fue firmada, nos coloca en el camino del bolivarianismo chavista y de una neodictadura, que llamo de esa forma porque no se impone a través de un golpe de fuerza ni con violencia, porque el golpe se da en un proceso gradual y no de repente, y con la venia de los grandes poderes nacionales.

    Ante la advertencia que formulamos sobre la entrega del país al castrochavismo, hemos recibido como respuesta la burla y el calificativo de paranoicos o terroristas sicológicos. Los hechos, tozudos como siempre, nos van dando la razón. Hoy la comandancia de las FARC se pasea por los Medios dando declaraciones sobre lo humano y lo divino, totalmente empoderados, entran en sociedad no por la puerta de atrás, sin remordimientos lo hacen por la de adelante, hablando duro, fuerte, exigentes. Ellos quieren ser un partido político con más ventajas que cualquiera de los existentes pero sin renunciar a su ideología totalitaria marxista-leninista. De manera que no es paranoia, ellos le rinden honores, lealtad y obediencia al Régimen castrista, al camarada Raúl, al dictador Maduro y al fantoche Ortega.

    Y ya ejercen poderes, los que se desprenden de la aplicación de las opíparas concesiones de este Gobierno tramposo que hizo la paz con una minoría de criminales de guerra y declarando como enemigos a quienes triunfamos en el plebiscito en contra de su entreguismo. Por ejemplo: las Farc ya nombraron tres voceros en el Senado y tres en la Cámara para supervisar que el Congreso no cambie nada en la discusión de los proyectos de ley. Imaginemos la Asamblea de Francia supervisada por delegados de ISIS, o la de España por los de ETA o el Parlamento Británico por los del IRA o el Congreso americano por los de Al Qaeda, en nombre de la “paz”.

    Ya integraron La Comisión de Verificación por partes iguales, todo un cogobierno. En días pasados dieron una demostración de cuán lejos han llegado: ante denuncias del gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, elegido por voto popular, miembro de Cambio Radical partido de la coalición oficial y que ha respaldado la política de paz de Santos, por irregularidades cometidas por guerrilleros ubicados en zona de preconcentración, a raíz de quejas de la ciudadanía, la respuesta de alias Marcos Calarcá a través de Caracol radio el pasado 28 de diciembre no pudo ser más grosera y atrevida, descalificó a la primera autoridad política del departamento de Antioquia y lo vetó para visitar esa zona cual si se tratara de una “república independiente” donde mandan ellos y solo ellos.

     Si le dan una patada en el trasero a un funcionario que hace parte de la coalición de la paz, no debería extrañarnos que en el futuro lo hagan con amigos, aliados y servidores de ocasión, que es lo que han hecho los comunistas en todo el mundo y en todas las épocas. El presidente Santos no está libre de que en un futuro le realicen un juicio por “el asesinato fuera de combate de Alfonso Cano”.

    De manera que, no es que ese acuerdo y las FARC mismas representen un peligro potencial. Es que ya lo son, ya tienen poder y lo ejercen, en próximos días exigirán silenciar a quienes osen criticarlos y les recuerden sus impunes crímenes de guerra.

     Ellos usan magistralmente dos herramientas en su camino hacia el poder, objetivo que no hemos inventado sino que ellos mismos se encargan de notificarlo en cada entrevista “Nuestro objetivo es la toma del poder para instaurar el socialismo”. Esas dos herramientas son: la gradualidad, que consiste en ir despacio, lentos pero seguros, montando mil aparatos para dar idea de fortaleza y unidad, peldaño a peldaño para no asustar a la población, cambiando su lenguaje para dar apariencia de moderación. Y la consolidación de cada logro al que se aferran con garras y uñas. Son hábiles en engañar, crear confusión, alterar el sentido de las palabras y agobiar a la opinión y al gobierno con escaladas exigencias.

    En conclusión, debemos entender que ya están bien metidos y empoderados y, en esa dirección, prepararnos para las batallas que hemos de librar para evitar que avancen y recuperar el camino que hemos perdido.

    Darío Acevedo Carmona, 2 de enero de 2017

  • UNA PESADILLA NAVIDEÑA

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    Asolado e impotente ante los recientes y sanguinarios ataques de ISIS  y AL QAEDA el gobierno de la república de Infrausan accedió a negociar con estas agrupaciones terroristas.

    Las condiciones en que tales diálogos de paz se van a realizar han causado enorme asombro en los demás gobiernos occidentales, que, sin poder hacer nada ante la decisión de la gran superpotencia, no encuentran argumentos convincentes para que se evite una inminente caída y entrega de los valores e instituciones más preciadas de la cultura Occidental.

    En efecto, y alegando que representan a la cuarta parte de la población del país, los grupos yihadistas han obtenido de entrada y solo a cambio de un temporal cese a los ataques indiscriminados, el reconocimiento de alta parte contratante, algo así como un poder dual o alterno al ya existente.

    No han valido los reclamos de fuerzas opositoras que exigen una actitud más digna y menos temerosa en la mesa de conversaciones que será instalada la próxima semana en la sede de las Naciones Unidas en la que la mayoría de los embajadores del mundo musulmán moderado, unos cuantos de países en manos de los yihadistas y otros con gobiernos socialistas bolivarianos, hicieron la mayoría necesaria para poner el organismo encargado de la paz en el mundo como sede de los primeros encuentros.

    El gobierno de Infrausan y las dos organizaciones fundamentalistas acordaron, entre otras cuestiones, que cualquier acuerdo que se firme será llevado a la sede de la Cruz Roja Internacional y de la Media Luna Árabe para garantizar su completa ejecución y cumplimiento. Además, que no habrá entrega de armas de parte de las fuerzas terroristas, ni confesiones de culpa, por tanto, tampoco habrá resarcimiento de las víctimas. En cuanto a la verdad histórica, el gobierno Infranusiano reconoce su mayor responsabilidad en el derramamiento de sangre en vista de las políticas de expoliación, explotación, segregación y exclusión aplicadas a los pueblos del tercer y cuarto mundo en nombre de la democracia y la libertad. Los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, así como la Corte Penal Internacional quedarán sin efecto por exigencia de los grupos terroristas que los consideran imposiciones del imperialismo.

    Otros compromisos que se anuncian y se dan por casi fijos, a pesar que se han desmentido, figura la autorización a las diversas tendencias islamistas de crear centenares de mezquitas en los países occidentales para facilitar el ejercicio de su credo y en correspondencia con el crecimiento de la población fiel seguidora de esta religión. Las escandalizadas voces de la oposición se han hecho más fuertes al saberse que en los países con gobiernos musulmanes no habrá correspondencia para las diversas religiones cristianas y católicas para fundar iglesias y difundir con libertad el credo cristiano.

    Los ideólogos de la negociación en curso argumentan que es preciso realizar un esfuerzo descomunal, tomar medidas extraordinarias y excepcionales, y de ser el caso, hacer cambios profundos a la Constitución, con el fin de evitar más ataques y muertes de manera que los valores de Occidente logren ser acogidos o por lo menos respetados por los grupos terroristas que viéndose libres accederán a ellos. Piensan que Occidente no ha impulsado una política de mayor y más resuelta integración con las comunidades musulmanas.

    En esa dirección, agregan, lo más recomendable es dejar sin efecto las normas de la Justicia Internacional sobre castigo para responsables de crímenes de lesa humanidad y de crímenes de guerra en la medida en que es mejor buscar la reconciliación en vez de la venganza intrínseca en tales normas.

    Por último, la delegación de la república de Infranusan tiene en mente acceder a otra serie de exigencias de los yihadistas, por ejemplo, la creación de escuelas de adoctrinamiento en el Corán, las llamadas madrazas, la tolerancia con la prédica de tener numerosos hijos pues se considera equivocado atribuir a dicha consigna fines malévolos como el superar la población nativa para llegar al poder usando su propia democracia. Velos y burkas serán reivindicados y obligatorios para todas las mujeres. Se prohibirá la publicación de imágenes obscenas. Se dispondrá de recursos monetarios suficientes para financiar la instalación de todo el entramado institucional, logístico, mediático e instrumental necesario para el desarrollo de esas tareas y políticas que conducirán, dicen, a una nueva era de tolerancia y coexistencia entre las religiones y la cultura. Según se ha dado a entender, con tal de que no sigan matando gente, se justifica hacer estas concesiones.

    Para evitar sorpresas desagradables que pongan en peligro la aprobación del gran acuerdo, el presidente infrausiano no lo someterá a consulta popular o ciudadana. Al parecer, han tomado nota de lo sucedido en dos países suramericanos en los que sendas consultas pusieron en peligro el experimento más cercano a lo que ahora se intenta.

    Un mundo maravilloso, sin exclusiones, sin injusticias, sin conflictos bélicos, sin segregación, sin explotación, sin minería, sin polución, sin sin sin, donde la tolerancia, la democracia y la libertad serán optativas, advendrá próximamente, según las palabras de los califas y el presidente de la potencia occidental.

    CODA: No se les olvide que pasado mañana es el día de los Santos Inocentes, no de los Santos del Palacio de Nariño.

    Darío Acevedo Carmona, diciembre 26 de 2016

  • COLOMBIA EN MODO DICTADURA

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    Con motivo del fatal fallo con el que la Corte Constitucional acaba de darle un golpe de gracia a la Constitución colombiana, vienen a mi mente unas palabras dirigidas a las guerrillas y pronunciadas en 2010 por el presidente entrante, Juan Manuel Santos, al momento de posesionarse: “haremos la paz a las buenas o a las malas”.

    Ignorante del caballo de troya que se había infiltrado en el equipo de Uribe y confiado en que Santos mantendría el rumbo, varias veces critiqué esos términos porque no eran propios de un presidente y se podrían interpretar como una amenaza de tierra arrasada siendo que un Estado legítimo no procede a las “malas” ni en paz ni en guerra y que la confrontación del Estado contra los grupos irregulares no es sinónimo de “a las malas”.

    Hoy puedo ver, en su real dimensión, el sentido de aquella frase que Santos repetía en cada acto. “A las malas” significaba que si tocaba arrasar con la institucionalidad y con la Constitución para hacer la paz, él sería capaz de hacerlo. Tiempo después, su Alto Comisionado de Paz incorporó esa frase en su decálogo de negociación como lo señalé en varias columnas, al justificar la necesidad de tomar medidas excepcionales y extraordinarias para garantizar los compromisos con las FARC.

    De manera que no es extraño lo que acaba de ocurrir en Colombia: en cosa de pocos días, el Presidente convirtió la derrota de su plebiscito del 2 de octubre en una victoria. Engañó a los defensores del NO, a quienes queremos paz con justicia, aceptando una renegociación del acuerdo en el marco de un Pacto Nacional en vez de renunciar como había prometido.

    Santos recibió una ayuda esperada y quizás acordada de antemano cuando el 5 de octubre le anunciaron el otorgamiento del Nobel de Paz. En el discurso de entrega de la distinción la Primer Ministro de Noruega dijo sin titubeos que Santos: “derrotado en el plebiscito no se dejó vencer por la voluntad popular... fue entonces cuando Noruega vino en su apoyo”.

    Observando todo lo acontecido durante su mandato, y si se quiere, su conducta en años anteriores, como cuando fraguó un golpe de Estado contra Ernesto Samper, hoy su gran amigo y aliado, la conclusión es que el desastre en que estamos es obra de una mente calculadora, de un gran desarrollador del famoso axioma “el fín justifica los medios”.

    Con jugadas claves, oportunas y bien pensadas, Santos logró arrastrar tras su despropósito a entidades y personalidades internacionales, sus “buenas formas” y “alcurnia” jugaron a su favor. Hoy tiene en su pecho tantas medallas como Leonid Breznhev. No se puede desconocer su habilidad para rodearse de gente influyente. En el interior, multiplicó por más de 150 a los congresistas tipo la Yidis solitaria con la que han hostigado al expresidente Uribe, enmermelándolos con puestos, partidas presupuestales y canonjías.

    Extendió sus maniobras a los altos tribunales de Justicia, logró, gracias a la copiosa y costosa pauta publicitaria oficial el apoyo incondicional de la gran prensa y de periodistas destacados que han mancillado la independencia del oficio. En los últimos días premió la lealtad de Yamid Amat y Daniel Coronell, otorgándoles el Canal Uno de TV. Obtuvo el apoyo de las izquierdas que depusieron sus principios con tal de ver hundido a Uribe Vélez y redimidas a unas guerrillas que llevan en sus corazones.

    Al decidir que el Nuevo Acuerdo Final (NAF) podría ser implementado vía fast-track, tumbando lo que había expresado en el fallo que validó el plebiscito, la Corte Constitucional le entrega poderes de tipo dictatorial a Santos. Ese texto, que no fue fruto de un Pacto Nacional, da  lugar a los siguientes daños y peligros:

    1. El NAF adquiere estatus de tratado internacional, por tanto, será incorporado a la Constitución por 16 años. 2. El método fast-track reduce de 8 a 4 debates los proyectos de reformas constitucional y de 4 a 2 los proyectos de ley provenientes. 3. Los congresistas de ambas cámaras no podrán añadir, corregir, agregar o modificar los proyectos de ley o reforma constitucional que presente el Gobierno. 4. El Congreso creará nuevas circunscripciones electorales en zonas de influencia guerrillera y otorgará a las FARC 5 curules en cada Cámara por dos periodos a partir de 2018. 5. El Congreso autorizará que responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad sean elegibles a las corporaciones públicas y a la presidencia de la República. 6. Se creará una Jurisdicción Especial y un Tribunal de Paz cuyo poder estará por encima de las Cortes Suprema y Constitucional. 7. En herejía constitucional, la Corte arrasó con la supremacía del constituyente primario y con la democracia directa al determinar que refrendación popular (plebiscito) es lo mismo que refrendación por el Congreso. 8. Entra en funciones la Comisión de Verificación conformada por 3 representantes del Gobierno, 3 de las FARC y uno por los gobiernos de Cuba, Venezuela, Noruega y Chile; en esencia es un Cogobierno con las FARC. 8. El presidente coharta y se apropia de funciones del poder legislativo, anula a las Cortes, modifica la Constitución, le da poder constituyente a una guerrilla terrorista, el Congreso se automutila, los grandes medios aplauden la arbitrariedad y califican de enemigos a los críticos y opositores.

    Colombia era una democracia promisoria y un país más viable en 2010. La paz a las malas ha revertido aquellos avances. Los poderes de Santos se impusieron “a las malas” aunque “pacíficamente” y con la venia de los poderes afectados.

    Darío Acevedo Carmona, 19 de diciembre de 2016.

  • FIDEL, PATRÓN DE DICTADORES

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    Velado en olor de glorias y fastos, en un ritual faraónico, al fin fue sepultado el más longevo dictador de América Latina. Sus seguidores de izquierdas extremas, democráticas, “progres” y de mandatarios sin rubor, exaltaron al barbudo hasta el límite de toda razonabilidad.

    Están en su derecho y hasta pueden seguir escondiendo entre sus eruditas lecturas y escritos, y en sus tediosas disertaciones, la vergüenza de renegar de hecho de las libertades y de la democracia, eso sí, sin renegar de ellas, más bien, justificando el adefesio.

    Como si un dictador no fuese igual en frente de aquellos dos valores de la política moderna. Tanto los de derechas, justamente defenestrados al infierno y sus muertes celebradas, como los de la izquierda. La diferencia parece enorme. Aquellos sí que eran desalmados, estos, en cambio, amaban al pueblo. Stalin, Mao, Pol pot Kim il Sung, Honneker y un largo etcétera, escriben sin asombro, lo dieron todo por la igualdad y la justicia social y los sacrificios de los valores en mención así como la persecución y asesinato en masa de opositores y hasta por hambre, de millones de seres humanos, valía la pena, pues se trataba de defender la “revolución”, el “partido”, el “socialismo”.

    Como si dos dictaduras no fueran lo mismo, de derecha a izquierda se autolegitiman, se auto referencian, se autoproclaman representantes del “pueblo”, ese ser misterioso al que se apela sin piedad para tapar todos los horrores. Se autoextienden y autojustifican llamándose libertadoras, justicieras, redentoras. Claro, las de derecha, nos dicen los doctores de la santa madre iglesia extremoizquierdista  causan tragedias humanitarias, son villanos, execrables, torturan, persiguen,  por lo que merecen ser derrocadas o abatidas a cualquier precio y a través de todos los medios. En cambio, las dictaduras tipo Fidel o Raúl son heroicas, llaman al sacrificio por la causa, tienen un enemigo externo, sus crueldades no son tales sino acciones de legítima defensa, para ellas las guerras son válidas para llegar al poder pero posan de pacifistas y hasta crean premios a la paz preconizando la guerra de guerrillas.

    Últimamente, a los castristas les dio por resaltar la “revolución educativa” como su gran logro, creen tapar la tragedia, la cárcel para miles de oponentes, la persecución, la huida de millones de cubanos que arriesgan sus vidas para llegar a USA, la sangre derramada en sus Paredones, su irresponsabilidad, su demagogia y su fracaso económico, con bellos y nobles discursos que suenen y resuenan  como una monserga sin que se pueda escuchar una voz diferente. Y bien, al respecto, por allá en lejano Oriente, en Singapur, una ciudad Estado, una dictadura férrea, igual de represiva, pero de derecha, también realizó la gran revolución educativa, además, en medio de un gran éxito económico. Eso, a los demócratas no nos lleva a exaltarla, ¿Pero, qué dirán, los amigos de los Castro?

    Porque además del arrasamiento de las libertades y la democracia, la gran obra de la dictadura castrista es haber igualado en la pobreza a los millones de cubanos que no han podido escapar y que son vigilados las 24 horas del día. No ha habido una empresa de mostrar, todos los experimentos de su economía estatalizada han llevado a mayor ruina. Y por ello, el socialismo cubano se convirtió en parasitario, durante décadas vivieron de las donaciones y protección soviética, luego del petróleo regalado por su discípulo Chávez.

    Su peor tragedia económica y social se hizo visible en el acercamiento a USA con el fin de conjurar, las carencias de su medicina que resultó peor que la enfermedad.  Quieren arreglar las cargas con su sempiterno enemigo, al que le imputaron siempre la causa de sus yerros y con el que justificaron su tiranía. Amigarse con los EE. UU., epicentro del capitalismo que se propusieron vencer, al que dicen detestar y en el que vive la familia Castro y una minoría de burócratas privilegiados.

    Colombia nada tiene que agradecerle a Fidel aunque sus aliados y servidores incondicionales digan que les debemos la “paz” que ya viene en el horizonte. Con sus teorías y dogmas unos sabios quieren lavar la sangre derramada por sus admirados héroes que han asolado al campesinado y a la sociedad en general. Por más que edulcoren con sociología recargada las travesuras de los imitadores del Granma, no podrán dar sustento de legitimidad a las infamias cometidas en nombre de un ideal que se vino a tierra en razón de sus propias fallas estructurales.

    La democracia en América Latina y en Colombia, precaria e incompleta, no es beneficiaria sino víctima de unos grupos de iluminados armados que sembraron el terror dizque para liberar a estos pueblos oprimidos y explotados. Como dijo alguien en una de las muchas columnas que han circulado: Fidel Castro fue un rey Midas al revés.

    Darío Acevedo Carmona, 12 de diciembre de 2016

  • DE GOBIERNO DE TRANSICIÓN Y OTRAS TRUCULENCIAS

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    Con la burla descarada y cínica que el Gobierno Nacional y las FARC acaban de cometer contra la voluntad popular, y a sabiendas de que van a ocurrir hechos extraordinarios, impensables en una democracia que se precie de tal, se me ocurre atar cabos para entender cuál es la lógica que da razón de ser al maligno y destructivo proceder de los partidarios de imponer el Nuevo Acuerdo Final (NAF) a como dé lugar.

    Nos podríamos preguntar, por ejemplo ¿qué relación puede existir entre la idea expresada por alias Timochenko el día de la firma en el sentido de querer hacer parte de un “Gobierno de Transición” que garantice la implementación del Acuerdo, con la seminal idea del ideólogo de la negociación, el filósofo Sergio Jaramillo, de que “la firma del acuerdo no es la paz”, que esta se logra luego de que el Estado cumpla los compromisos con las FARC en un periodo llamado de “transición” que tendrá una duración de 10 años.

    Afirmó el Doctor Jaramillo en memorable conferencia, que durante ese período habría que tomar medidas excepcionales y extraordinarias de todo tipo (¿sustituir la Constitución? ¿por qué no?), veamos: “Los efectos de 50 años de conflicto no se pueden reversar funcionando en la normalidad. Tenemos que redoblar esfuerzos y echar mano de todo tipo de medidas y mecanismos de excepción: medidas jurídicas, recursos extraordinarios, instituciones nuevas en el terreno que trabajen con suficiente intensidad e impacto para lograr las metas de la transición.” (Universidad Externado, Bogotá 9 de mayo de 2013).

    Es inevitable no ver que entre ambas expresiones, de hondas y destructivas consecuencias para la democracia, existe una estrecha relación. No es una casualidad, porque en esencia están diciendo lo mismo que no es otra cosa que Colombia, a partir de la burda maniobra de aprobar en el Congreso lo que el pueblo había rechazado en el plebiscito, entra en un periodo de “transición”, de medidas excepcionales y extraordinarias, adjetivos que deben leerse como “fuera de lo normal”, “más allá de lo permisible”, “por encima de todo límite”, que es como se transita de una democracia a una dictadura.

    La aprobación en el Congreso ¿no es una violación de sus reglas del juego ejercer funciones que no le han sido asignadas? ¿No es un delito grave aprobar en una moción un texto que como el NAF contiene reformas a la Constitución y hasta su sustitución? Y lo que viene, la vía fast-track para aprobar leyes pretermitiendo trámites y saltando las formalidades para imponerlas por vía excepcional y extraordinaria, fuera de toda cota, por encima de toda consideración y control, desprendidas de un Acuerdo que fue rechazado por la población?

    ¿No es excepcional que un presidente vuele en pedazos la Constitución y pisotee a la ciudadanía en razón de un afán personal?, ¿no es extraordinario, que los analistas que se desvivieron hablando de la necesidad y urgencia de la democracia directa, salgan hoy a decir que no es necesario que las gentes se pronuncien directamente sobre un tema esencial para la Nación, que el plebiscito es peligroso, que como hubo irregularidades (en qué elecciones en Colombia no las ha habido) entonces es mejor suprimir ese camino?

    No es insólito que una guerrilla que dice en su portal que lleva 52 años luchando por la paz diga ahora que sus logros en el NAF son fruto de la justa, popular y gloriosa  guerra que adelantaron por 52 años? ¿No es inconcebible y excepcional a la luz de los cánones de la Justicia Internacional vigentes que responsables de delitos atroces se conviertan en congresistas sin haber reconocido sus crímenes, sin resarcir a sus víctimas, sin comprometerse a la no repetición y sin pagar un solo día de cárcel?

    Así que para humillación nacional veremos desfilar comandantes guerrilleros por los ministerios y hasta por la presidencia (acaso no lo dijeron ya el Presidente Santos y los negociadores oficiales?). Es posible pues que en el campo de lo excepcional y extraordinario la guerrilla acceda al poder central, primero como vagón de cola, y luego como locomotora.

    No es paranoia, es lo que leo, ni siquiera entrelíneas, en esas dos ideas de dos de los más representativos protagonistas de las negociaciones habaneras. Timochenko y Jaramillo lo tenían claro desde antes de que este último lo dijera públicamente en su conferencia en la Universidad Externado. No exagero, estoy seguro de que la transición de Jaramillo es el útero del gobierno de transición de Timochenko. Y para que los columnistas de izquierda y de extrema izquierda, tapados y destapados, no vengan a decir que eso es un imposible, que las Farc nunca ganarán unas elecciones, pues, sí, estoy de acuerdo con ellos, pero es que la guerrilla llegará, como ya lo está haciendo, al poder, por vías excepcionales y extraordinarias, como dijo el filósofo de marras.

    Coda: De la conferencia citada extractamos esta perla, medida fiel de la incoherencia oficial: “Como lo ha dicho el Presidente, un Acuerdo Final tendría un mecanismo de refrendación popular. Serán todos los ciudadanos los que voten si aprueban o no el Acuerdo, y por eso lo que acordemos estará siempre condicionado por ese voto. Ahí habrá una oportunidad para que quienes están dedicados a la más aguerrida oposición al proceso expresen su desacuerdo democráticamente, en lugar de estar desinformando sistemáticamente a la sociedad.”

    Darío Acevedo Carmona, 5 de diciembre de 2016

  • EL AFÁN DE SANTOS Y LA SUERTE DE LA CONSTITUCIÓN

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    Enrique IV para poder acceder a la corona de Francia hubo de renegar de su protestantismo y acoger la religión católica, de ahí proviene la famosa frase atribuida a él: “París bien vale una misa”. Parodiando pero por lo bajo, podríamos decir, para desgracia nuestra, que para Juan Manuel Santos el Nobel de Paz bien valió hundir la institucionalidad y la Constitución Nacional.

    Todas las últimas salidas de Santos han estado marcadas por el afán del nobel de Paz, prisa que no mostró a lo largo de ese maratónico, tedioso y humillante proceso de 4 y medio años de conversaciones habaneras, con soldados y policías asesinados durante el mismo.  Hubo acelere para firmar el acuerdo que debió haberse dado en marzo pasado luego de una firma apresurada en diciembre del 2015. Luego, también a las carreras montó un espectáculo internacional para firmar otro documento incompleto en septiembre de este año.

    La fecha del plebiscito para validar o invalidar el Acuerdo fue fijada a las volandas, unos días antes del otorgamiento del Nobel, que daba por descontado así como el triunfo del SÍ. A las carreras y como acto subliminal y supremo de campaña por el SÍ realizó la grotesca ceremonia de Cartagena con Kfir incluido.

    Una vez perdido el plebiscito y sin plan B a la mano, en vez de renunciar como había planteado que haría en caso de perder, Santos y su Equipo negociador, que tampoco salió, como debió haber ocurrido en santa dignidad, virtud que desconocen, exigió “prontitud” en la renegociación porque ahora sí el cese al fuego peligraba.

    Consumada la etapa inicial del turbio plan B sacado del sombrero de mago, consistente en burlar el resultado del plebiscito dando la apariencia de ser receptivos con los voceros del NO, ya en un acto “más sobrio”, un teatro, propio para “actores del conflicto”, Santos y Timochenko, una vez más, ahora sí, refirman con tinta indeleble el supuesto nuevo acuerdo final y definitivo (NAFD).

    En el nuevo mamotreto de 310 páginas los temas sustanciales: narcotráfico como delito conexo al político, cárcel para delitos atroces, Jurisdicción Especial de Paz fuera del sistema judicial colombiano, carácter de tratado Internacional del Acuerdo, elegibilidad política sin restricciones para responsables de crímenes de lesa humanidad y de guerra, entre otros, fueron retocados cosméticamente o quedaron tal cual.

    A los colombianos se nos preguntó el 2 de octubre por el mamotreto de 297 páginas. Santos, De la Calle, Cristo y Jaramillo dijeron en su aplanadora campaña que si ganaba el NO se caía todo el Acuerdo, no habría más negociación, sería el fin del proceso, se levantaría la mesa y sobrevendría la más cruel de las guerras urbanas por fiel información que el Presidente dijo tener en sus manos.

    Contrario a lo que esperaban los perdedores, los líderes del NO propusieron renegociar, confiaron otra vez en un gobierno tramposo, y otra vez, ese gobierno hizo trampa. Dicen a toda hora con todas las voces y cajas de resonancia que “todas” las propuestas del NO fueron incorporadas al NAFD, lo que es totalmente falso, pues de haber sido así no habrían hecho  esguince al deber de darlo a conocer a los voceros del NO antes de firmarlo. Han dicho, contra toda evidencia que ese NAFD es inmodificable pero que lo llevarán al Congreso, órgano que por Constitución tiene la función de modificar o crear proyectos de ley o leyes.

    Pretende este gobierno sustituir la Constitución por las vías de hecho, haciendo aprobar fast track (o farc-trac, como dijo Osuna) todo tipo de leyes rompiendo el curso regular y el reglamento del Congreso. Se quiere, en dos días, aprobar un asunto trascendental para el presente y futuro del país. Se pretende, a las carreras, aprobar una amnistía general y abrir las puertas del Congreso a criminales de guerra como el Paisa o Romaña o Timochenko o cualquiera del Secretariado o los que ordenaron el asesinato a sangre fría de los Diputados del Valle.

    Solo queda una esperanza, que la Corte Constitucional sea capaz de estar a la altura de su función de guardiana de la Constitución. Pues de irse en contra de sí misma y “autosuicidarse”, no nos quedaría, a los del NO y otros ciudadanos, la opción de la resistencia civil y convocar un referendo para que el pueblo en su calidad de soberano y constituyente primario se pronuncie sobre los delicados temas en los que no hubo consenso.

    CODA: La muerte del dictador y tirano Fidel Castro no merece voces de lamento ni luto por parte de demócratas auténticos. Es un acontecimiento refrescante para Cuba y Latinoamérica.

    Darío Acevedo Carmona, 28 de noviembre de 2016

  • UN CONEJO ESPANTÓ A LA PALOMA

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    En columnas recientes y opiniones vía twitter había advertido que el Gobierno Santos estaba jugando doble en la renegociación del acuerdo de paz luego de la derrota del SÍ.

    Por un lado envió a Humberto de la Calle, Sergio Jaramillo y uno que otro ministro a reunirse con los voceros del NO. Estos últimos se habían ceñido a la idea de buscar un Gran Pacto Nacional para llevar a la mesa de La Habana las propuestas de quienes salieron vencedores en el plebiscito.

    Por otra parte, varios ministros del Gobierno Nacional como el del Interior, la Canciller y Defensa concedían a los Medios declaraciones acosadoras y minimizantes sobre la renegociación del Acuerdo que días antes del plebiscito habían declarado “inmodificable”.  A nivel diplomático, el presidente Santos inició una ofensiva visitando a varios gobiernos y haciendo gestiones con diversas autoridades y organismos multilaterales para reconstruir la perdida confianza en su propuesta de paz.

    La mesa entre delegados del Gobierno Nacional, por el SÍ,  y los diversos voceros del NO, inició trabajos al superarse la pretensión oficial de dividir a estos con invitaciones a Palacio a cada sector. Se estableció una metodología que tenía el propósito de actuar unificadamente en la defensa de propuestas a llevar a La Habana y en compartir de ida y vuelta los resultados de esas conversaciones.

    El presidente Santos manifestó en varias ocasiones la urgencia de firmar un nuevo acuerdo introduciendo un elemento de perturbación y afectando el espíritu de construcción del mismo que se había instalado en la mesa de Bogotá. Sectores del SÍ entre ellos grupos de izquierda, ONGs cercanas a estos, partidos de la Unidad Nacional y el propio gobierno terminaron instrumentalizando iniciales movilizaciones espontáneas por la paz en favor de una firma express de la misma.

    Mientras los voceros del NO continuaban trabajando de buena fe, el Presidente, sin que nadie se lo demandara, denigró del resultado del plebiscito en el parlamento inglés, dando señales de su doble juego.

    A todas estas, dos acontecimientos acrecentaron los afanes de Santos: la sorprendente elección de Trump a la presidencia de los Estados Unidos, contra la que él se había manifestado, ya que podría dar al traste con el apoyo incondicional de la Casa Blanca a las concesiones a las FARC. Así mismo, la salida al aire del escándalo del Hacker y de la infiltración oficial de espías en la campaña de Óscar Iván Zuluaga que apuntan a que el triunfo de Santos en 2014 fue producto de una estratagema cuyas novedades empiezan a salir a flote.

    ¿Qué otra cosa puede explicar que el Gobierno haya dejado de jugar a varias cartas para optar por el engaño monstruoso que precipitó el fin de semana pasado? Estaba lejos la fecha del 31 de diciembre como límite para el cese bilateral de hostilidades. Las comisiones del SÍ y del NO mantenían un buen clima de discusión, se hablaba de avances importantes y se estaba a la espera de nuevas consultas.

    De pronto, el exministro de Justicia, Yesid Reyes, en entrevista a un diario español hizo declaraciones que pusieron los pelos de punta, manifestó que no sería necesario una refrendación vía plebiscito del nuevo acuerdo. Dos días después, sábado 12 de noviembre, a un mes de recibir el nobel en Oslo, Santos busca sorpresivamente al expresidente Uribe para darle “la gran noticia” del nuevo acuerdo. El expresidente le plantea no darlo por definitivo hasta tanto no haber estudiado el contenido con los representantes del NO.

    Horas más tarde y sin que el texto hubiera sido redactado totalmente, el Presidente habló por televisión sin atender el pedido de Uribe. Ya había procedido igual varias veces dando noticias de asuntos no ocurridos o inconclusos. Insistía en su estilo de impactar a la opinión con los hechos cumplidos. Al día siguiente, Humberto de la Calle, experto en dar a entender lo inentendible y en hacer ver lo que no existe, redondeó el oso enseñando en un video cómo se trabajaba aún, arduamente “en el ensamblaje de todos los puntos”.

    Vinieron luego las declaraciones, al unísono, de ministros afanados por dejar algo para la historia, Cristo, Villegas, el astuto Presidente, el indudable Iván Cepeda, Iván Márquez y Leyva Durán el vocero que no sabemos si tendrá que desmovilizarse en razón de sus servicios prestados a una banda criminal, que recitaban de modo terminante: “esta es la versión final, no hay marcha atrás, no habrá más negociaciones, aquí se cierra todo, no habrá consultas con los del NO”.

    El expresidente Pastrana hizo un buen retrato de la situación: “expidieron un decreto”, agregaría yo, un ultimátum dictatorial. Dejaron plantados a los voceros del NO, con la única opción, como antes del plebiscito, de adherir o plegarse.  Se pasaron por la faja la idea de Pacto Nacional, se quieren burlar de la ciudadanía que los derrotó al optar por una refrendación por la vía de un Congreso emasculado, untado de mermelada y temeroso de llegar manivacíos a las elecciones de 2018.

    Sabemos que en su infinito cinismo pueden burlarse de la democracia y humillar a la población para que Santos reciba su Nobel a costa de entregar el país en un acuerdo tan humillante como el derrotado el 2 de octubre. Ese y no la paz es el afán de cerrar cualquier posibilidad de un Acuerdo Nacional.

    Coda: El conejo que ahuyenta a la paloma es una caricatura del genial Osuna en elespectador.com de noviembre 6.

    Darío Acevedo Carmona, 21 de noviembre de 2016

  • TRUMP

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    Ante el inesperado triunfo del candidato vapuleado por los Medios, la opinión internacional oscila entre el asombro, el rechazo y la prudente espera. La reacción del presidente Obama y de Hillary Clinton da cuenta de la madurez democrática de la política estadounidense.

    Una reflexión inicial obligatoria debe girar en torno al papel de los medios masivos que se volcaron a favor de la candidata demócrata. La revista Newseek, por ejemplo, editó miles de ejemplares cantando la victoria de Clinton con una foto de ella autografiada. Lo del Brexit en Inglaterra, el plebiscito en Colombia y la elección presidencial en USA, debería ser suficiente material para un análisis profundo sobre el rumbo editorial  de la prensa,  la distorsión agresiva de la ética periodística y el pisoteo a la función orientadora e informativa que debe cumplir.

    Las inquietudes y preguntas sobre lo que puede suceder en la política interna y en la internacional, con nuestro continente y con Colombia son numerosas y de gran envergadura. Expresiones hirientes y ligeras del empresario contra inmigrantes y organismos como la ONU y la OTAN son fuente de temores y rechazos.

    Los mandatarios de Europa y miembros de la OTAN, por ejemplo, se pusieron nerviosos convocando una reunión tipo crisis en vez de felicitar al triunfador. China y Rusia, en cambio, enviaron congratulaciones que ayudaron a tranquilizar mercados y relaciones diplomáticas delicadas. Pero también desconcierta la reacción de sectores de opinión radical que se han lanzado a las calles desatendiendo el mensaje conciliador y el llamado a la unidad de la Nación de los jefes Demócratas.

    La situación que se viene es bien compleja y eso obliga a no ser ligeros en los análisis sobre el significado y perspectivas de esta elección. Recomendable hacer lecturas más cuidadosas sobre lo que representa el hecho político en tanto cuestión central de la existencia humana, por un lado, y por el otro, sobre las dinámicas, advertidas por lúcidos antropólogos, filósofos y semiólogos  en el sentido de que la lucha política toca no solo con la exposición racional de programas e ideas sino también con las pasiones, las expectativas, las emociones y los sentimientos. La política es asimilable a un teatro y los políticos, de alguna forma, son actores. Trump hizo su campaña como si estuviera haciendo una campaña de marketing. Eso no justifica, en modo alguno, pasar por alto las barbaridades que dijo en campaña.

    El alarmismo con las tensiones e insultos, la polarización, las acusaciones destempladas, frases hirientes, y demás conductas biliares, prolijas en todas las campañas, no es buen consejero para comprender la política. No es criterio suficiente para invalidar al ganador puesto que los contendientes apelaron a las mismas armas. El hecho democrático soporta esas bajezas aunque no sean deseables y vayan en detrimento de la caballerosidad.

    El uso de estrategias publicitarias que apelan al miedo, a la desconfianza y a sus antónimos, es usual en toda competencia política. No obstante esta realidad aplastante, hay quienes, posando de puritanos, se alarman y condenan al vencedor por haber apelado a tales métodos como si los derrotados, en los tres casos mencionados, no hubieran hecho gala de superioridad moral y artilugios denigrantes para estigmatizar a los que resultaron triunfadores.

    Recomendable pues, la espera razonable solicitada por Clinton, en el entendido de que una cosa es la retórica y otra la acción, una cosa la promesa y otra el cumplimiento, una cosa es ser candidato y otra gobernante.

    En todo caso, el mundo está a la espera de cambios importantes en el modelo económico y en el terreno diplomático, ya que Trump está convencido del desgaste del Modelo apaciguador de la política exterior de Obama y de la ineficacia de sus propuestas de políticas públicas en las esferas del bienestar, la salud y control de la inmigración.

    En lo que respecta a Colombia, debemos tener en cuenta que aunque las relaciones entre los dos países han gozado de respaldo bipartidista, no ocurre igual con el proceso de paz. Los republicanos son más estrictos y exigentes sobre aplicación de justicia, extradición y lucha contra el narcotráfico, aspectos cruciales en las negociaciones con las guerrillas.

    Un factor que da tranquilidad es tener presente que  la democracia americana no funciona como los regímenes populistas del socialismo bolivariano que se oponen al relevo del poder, usan métodos dictatoriales y desconocen las libertades. Sobre eso la opinión “progre” y de izquierda nada ha dicho y han callado ante el deprimente espectáculo del régimen de Ortega en Nicaragua.

    Coda: El presidente Santos anunció un nuevo Acuerdo sin haberlo presentado a consideración previa de los dirigentes del NO, por eso hay que esperar el juicioso análisis de estos.  Es evidente que el afán personal de Santos para recibir el Nobel de paz con un nuevo acuerdo viola el más elemental principio de cordura. Las FARC ya salieron a quejarse de distorsión por parte del Presidente, que tercamente, insiste en su fatal costumbre de presentar la paz como un hecho cumplido.

    Darío Acevedo Carmona, 14 de noviembre de 2016

  • ¿PUEDE UNA MINORÍA TOMAR EL PODER Y DOMINAR A LAS MAYORÍAS?

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    La respuesta es positiva. Hay multitud de ejemplos en la historia mundial.

    En Sudáfrica la minoría blanca no solo gobernó ese país por siglos sino que impuso el odiado régimen del Apartheid desde 1948 consistente en la separación de la población por razas, una detestable segregación y una humillante discriminación de las mayorías negras.

    En Rusia, 1917, varias fuerzas políticas intentaron derrocar el zarismo para instaurar la república y la democracia. Lo lograron en febrero, pero en octubre, en medio de una profunda crisis, división de la sociedad, pobreza, miedo, cansancio con la guerra, una fuerza minoritaria pero muy disciplinada, la facción mayoritaria del partido obrero socialdemócrata ruso (comunista), realizó un golpe de estado, asumió el poder y se consolidó en él ejerciendo una terrible persecución y aniquilamiento contra sus adversarios, partidos de todas las tendencias incluso contra los de izquierda que no compartían su proyecto y sus métodos.

    En 1933 en Alemania, el minúsculo y risible partido nacional socialista (Nazi) que agitaba una retórica revanchista y denunciaba por humillante el pacto de Versalles que había establecido la paz con la que se puso término a la primera guerra mundial, que preconizaba el retorno a la grandeza alemana y la superioridad de la raza aria, asumió el poder cuando Hindenburg, presidente del país, lo llamó a formar gobierno a pesar de haber ocupado el tercer lugar en las elecciones.  Meses y años después el nazismo suprimió la democracia y desató una rabiosa carrera armamentística, persiguió a los judíos causando la muerte de más de seis millones en campos de concentración y desató la peor de todas las guerras hasta hoy conocidas de la historia.

    En Cuba, una dictadura militar fue derrocada por un amplio movimiento de fuerzas democráticas a cuya cabeza estaba un grupo minoritario, la guerrilla Movimiento 26 de Julio liderada por los hermanos Fidel y Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto el Ché Guevara que se puso al frente del gobierno y habiéndose declarado no comunista y prometido la realización de elecciones, un año después se descubrió como comunista, se alió con la URSS y adelantó una sistemática y cruel represión a través del fusilamiento de exfuncionarios del régimen anterior y contra dirigentes de los partidos que habiendo apoyado la revolución se opusieron a la instauración del comunismo, por medio del temible “Paredón” donde fueron fusilados miles de críticos y opositores.

    Una minoría totalitaria no requiere, pues, ser mayoría para acceder al poder, para ella no hay barreras morales ni legales que lo impidan. Esas minorías violentas no aspiran a imponerse solo por triunfos electorales.

    Los métodos usados por las minorías totalitarias varían según las circunstancias. La violencia siempre será un recurso en su táctica, bien para esgrimirla en forma de amenaza o bien para ejercerla en toda su crudeza. También apelan a las elecciones en democracia, se alían con otras tendencias, se camuflan, se infiltran, engañan al electorado escondiendo sus verdaderos propósitos e incluso presentándose como demócratas consecuentes.

    En la China ocupada por los japoneses, los comunistas se unieron con el partido nacionalista Kuomintang en la lucha por expulsar al invasor y crear la república. Derrotado el imperio japonés en la segunda guerra mundial el consecuente debilitamiento de las tropas de ocupación facilitó la liberación china, y fue justo ahí cuando, a la manera bolchevique, desataron la guerra civil contra sus aliados nacionalistas y conquistaron el poder instaurando el sistema comunista. Hubo millones de muertos por la represión política, la persecución a los opositores y por hambre.

    En Venezuela la toma del poder se dio por vía democrática y por triunfo en unas elecciones. Pareciera una excepción a la regla. Un coronel que fracasó en un golpe de estado, condenado luego, obtuvo el perdón y una vez libre aprovechó la grave crisis moral generada por gobiernos corruptos. El entusiasmo se apoderó de las multitudes e incluso muchos empresarios, líderes de opinión, antiguos militantes de los partidos tradicionales depositaron sus esperanzas de cambio en el nuevo caudillo.

    Hugo Chávez negó ser comunista, como Fidel en Cuba, lo acusó de dictador. Ya en  el poder inició una política de arrasamiento de las instituciones, cambió la constitución, se eternizó en la presidencia, obtuvo el control de todos los poderes, ganó con métodos turbios y fraudulentos decenas de elecciones y cuando perdió un plebiscito lo desconoció después. Estatizó la economía, repartió las jugosas ganancias petroleras a sus amigos en el exterior y se hizo el de la vista gorda con el enriquecimiento de la llamada boliburguesía, quebró la unidad del ejército y convirtió a los generales en jefes del socialismo bolivariano. La lista es demasiado extensa como para dar cuenta aquí de todos los desastres.

    Esa película, con variaciones y recortes se vivió en Brasil y Argentina que a tiempo reaccionaron, y se vive aún en Bolivia, Ecuador, Nicaragua, El Salvador. Los venezolanos hoy no son libres, su democracia está convertida en una caricatura, hay presos políticos por montones, el pueblo carece de alimentos y medicinas y el poder reside en una insignificante minoría que recibe el apoyo de un truhán colombiano secretario de UNASUR y el silencio cómplice de los gobiernos democráticos de América Latina.

    En Colombia, los partidarios de ese ominoso experimento son una minoría. Grupos guerrilleros y civiles quieren aplicar la receta, cuentan con líderes sobresalientes que militan en diferentes partidos. Sus áulicos escribientes se burlan de quienes advierten el peligro y minimizan el riesgo hasta hacerlo ver ridículo. Otros no creen que tal cosa nos llegue a suceder. Pero, como dice el proverbio “guerra avisada no mata soldado y si lo mata es por descuidado”.

    Darío Acevedo Carmona, 7 de noviembre de 2016