28/01/2012
VELEIDADES POPULISTAS OFICIALES
Palabras clave: Presidente Santos, Ley de restitución de Tierras, víctimas, populismo, intereses electorales.
Número de palabras: 1043
El gobierno colombiano por boca de sus ministros del Interior y de Agricultura ha anunciado la decisión de organizar, impulsar y apoyar manifestaciones de víctimas de la violencia, en particular de los que fueron afectados por desplazamiento forzado y expropiación de sus tierras. La iniciativa parece ser una respuesta a las acciones violentas, asesinatos y amenazas provenientes de grupos de extrema derecha o extrema izquierda mediante las cuales buscan amedrentar a las comunidades y sabotear la implementación de la recientemente aprobada Ley de Reparación de las Víctimas y de Restitución de Tierras. Según una información publicada en el diario El Tiempo (ene 28/12) el presidente Santos afirmó “Ante más de 20 mil personas reunidas en el Estadio Metropolitano de Barranquilla…que "este Gobierno es de los campesinos" y aseguró que, "juntos, la base popular, la base campesina, el Gobierno, el Congreso y el poder judicial" harán realidad "la gran revolución agraria que hemos añorado durante tantas generaciones"… Esta revolución, subrayó Santos en tono enérgico, "no es entre ricos y pobres", ni "una lucha de clases", sino "entre lo legal y los ilegales". De hecho, reiteró que el proceso de restitución tiene enemigos en la extrema izquierda como en la extrema derecha.”
En apariencia no hay ningún problema, nadie, que sepamos, ha advertido algo malo, turbio o anómalo en esta política que nos pondrá ante un gobierno a la cabeza de amplias movilizaciones que ni la izquierda logró en sus mejores momentos. En los anales de nuestra historia, poco propensa a fenómenos populistas, nos viene a la memoria la gran movilización de campesinos por la tierra que se desató por todo el país a raíz del decreto expedido por el presidente Carlos Lleras Restrepo que dio lugar al nacimiento de la ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos), que tenía por objeto la defensa del campesinado y que este se sintiera apoyado por el gobierno de entonces en su lucha por la tierra. Fueron varios años entre fines de la década de los sesenta y comienzos de la siguiente de una intensa movilización agraria que paulatinamente escapó al control oficial y fue presa de las ásperas y sectarias disputas ideológicas y políticas entre distintas agrupaciones de izquierda que convirtieron el experimento Llerista en herramienta para atizar la lucha de clases.
Hay que saludar el interés de los gobernantes por hacer efectivo el histórico y muchas veces frustrado anhelo de los trabajadores pobres del campo por poseer la tierra. El Estado tiene a su favor la Ley que permitirá cumplir ese noble objetivo, tiene además varios cientos de miles de hectáreas expropiadas al narcotráfico en virtud de leyes de extinción de dominio, cuya repartición no generaría mayores traumas ni discusión de títulos de propiedad. Pero, la decisión del gobierno actual está rodeada de muchos peligros y amenazas y puede conducir a un escenario lleno de equívocos. Parto de la base de que los movimientos cívicos y sociales, como el sindical, el indígena, los de pobladores, entre otros, lo que esperan del Estado es una actitud de respeto, de tolerancia, de diálogo y de protección. Estos movimientos no admiten ni ven con buenos ojos que el gobierno se entrometa en sus tareas y actividades pues temen ser instrumentalizados y “amansados”. Si las víctimas del despojo territorial están siendo asesinadas y amenazadas lo que procede por parte del Estado colombiano es tomar las medidas adecuadas para garantizar el cabal cumplimiento de la ley de restitución de tierras y de reparación de todas las víctimas de la violencia. No es función de ningún alto cargo del gobierno tomar en sus manos la dirección de estos sectores o pretender convertirse en paladines de los mismos a través de movilizaciones de masas por las principales plazas del país. El deber principal de los ministros mencionados, del Presidente Santos y de la Fuerza Pública es proteger a esas comunidades en vez de ponerse en la función de agitadores de las masas.
De otra parte, la posición de los ministros Vargas Lleras y Restrepo constituye una extralimitación de funciones del Ejecutivo en cuanto el gobierno no puede a-priori, tomar posición en los conflictos que con toda naturalidad van a surgir en muchas regiones del país. A los propietarios de tierras que se puedan ver afectados por la ley de restitución no se les puede descalificar sin darles el derecho a demostrar la limpieza o no de sus títulos. La justicia y sus jueces no pueden ser reemplazados abruptamente por la movilización oficial, con espíritu clasista, que se va a poner en juego. No puede ser función del gobernante la de atizar la lucha de clases y abrirle la puerta a otro tipo de despojo, la presión popular, que puede llevar a la comisión de injusticias. El gobernante tiene la obligación de hacer presencia en los conflictos, entender que alrededor de este asunto habrá grandes tensiones, para que todos se puedan expresar y todos los involucrados puedan hacerse escuchar.
Pero no sólo es detectable un irresponsable sesgo de lucha de clases, aunque el presidente diga lo contrario, sino que también se detecta un aire populista en la iniciativa gubernamental. En las democracias la convocatoria a la ciudadanía solo se justifica cuando está en peligro la nación. Los problemas internos de un país merecen la atención de los partidos, los gremios, la sociedad civil y los movimientos sociales, el gobierno debe actuar como garante y mediador, como ejecutor sin parcializarse. Es lógico que nos preguntemos entonces, qué es lo que puede haber detrás de la deriva populista y cuasirevolucionaria de los dos ministros y el presidente. Los tres personajes, no es un secreto, tienen aspiraciones presidenciales para el 2014 y saben, como hábiles políticos, que la campaña empieza este año y que es en este asunto de las víctimas y de las tierras donde pueden hacer una buena cosecha de electores. Porque para que haya justicia con las víctimas no es necesario hacer demagogia ni populismo ni jugar a la revolución agraria, basta hacer respetar las leyes, garantizar su correcta ejecución y proteger y brindar garantías a todos los que corran peligro, propietarios y no propietarios. Las víctimas no necesitan padrinazgos del Estado o del gobierno de turno, ni requieren apelar a la radicalización de los conflictos o a la apología del clasismo.
Darío Acevedo Carmona
Medellín, enero 28 de 2012
17:28 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (1) | Trackbacks (0) | Email esto
| Tags: presidente santos, ley de restitución de tierras, víctimas, populismo, intereses electorales |
Facebook
11/01/2012
LA AGENDA DE EL CAGUÁN: un paso al diálogo eterno
Palabras clave: Diálogos de paz, gobierno colombiano, guerrillas, secuestrados, liberaciones, Agenda de El Caguán
Número de palabras: 1086
Hay suficientes indicios para pensar que está en camino una nueva ronda de diálogos con las Farc. El presidente Santos desde el inicio de su mandato envió la primera señal de humo cuando dijo que las llaves de la negociación no están en el fondo del mar y agregó que esperaba gestos de paz de parte de las guerrillas. La Iglesia Católica por voz de sus jerarcas ofreció sus buenos oficios para acercar a las partes, pero, dentro de la mayor discreción. El vicepresidente Garzón terció aclarando que para un diálogo serio la guerrilla debía renunciar al secuestro y liberar a los secuestrados. En varias ocasiones alarga o recorta la lista de condiciones que en su parecer debe cumplir la guerrilla: liberación de secuestrados, no reclutamiento de menores, abandono de acciones terroristas. No faltan los senadores y dirigentes políticos que exponen como único requisito para entablar nuevos diálogos la liberación de los secuestrados. En el coro de los partidarios de dialogar por dialogar están también los infaltables colectivos y personalidades que piensan que el diálogo debe realizarse en el marco de una amplia agenda temática sobre los problemas nacionales, dando a entender que las guerrillas representan a algún sector social y además, proponen hablar de asuntos concretos.
El fallecido máximo dirigente de las Farc y el mando central del ELN expresaron desde el inicio de la administración del presidente Santos su disposición a reiniciar los diálogos sin ofrecer nada a cambio y como si nada hubiese ocurrido en estos últimos 9 años desde la fracasada experiencia de las negociaciones en El Caguán. Sus declaraciones no lograron despertar grandes apoyos ni alentar las esperanzas de paz de la mayoría de colombianos, pues mientras daban a conocer sus elaboradas peroratas sobre las reformas sociales que deben hacerse, proseguían con sus acciones de terror, la siembra de minas antipersona, el reclutamiento de menores y el juego perverso de prolongar el secuestro de varios suboficiales, la mayoría de los cuales ya rebasa una década enterrados en la inhóspita selva amazónica.
Con la llegada de alias Timochenko al mando del Secretariado, de nuevo, dicen algunos comentaristas oficiosos del diálogo sin condiciones, se abren las posibilidades de que el gobierno y las guerrillas se sienten a conversar sobre la paz. Tres cartas ha escrito el nuevo jefe, en un tono ciertamente diferente por sus inspiradas alusiones greco-heroicas, con aire de tragedia, en la que estamos hundidos, como si ellos no fueran parte de este lodazal de sangre en que han sumido al país. Al final, en concreto, es siempre el mismo aunque sus adláteres en la vida civil, sus amigotes, su quinta columna y los ilusos de siempre, nos vengan a decir que se trata de un nuevo lenguaje, de un acto de sensatez y concreción. Adobado, además, como en el pasado, por el anuncio de liberaciones, de a pocos, como gesto de buena fe, tal como algunos dirigentes políticos les piden “liberen los secuestrados si quieren que se inicien nuevos diálogos”. Y, otra vez, como el año anterior y como todos estos años pasados, es como si nada hubiera cambiado en el conflicto armado, como si el proyecto insurgente fuese el mismo en contenidos, ideas y procedimientos utilizados en sus orígenes, como si el narcotráfico no los hubiera permeado y corrompido, como si la Fuerza Pública no les hubiera propinado golpes de carácter estratégico y bajas sensibles y no se hubiera adentrado en sus supuestos inexpugnables santuarios. Negociar “retomando la Agenda de El Caguán”, es lo que proponen sin inmutarse, impávida e impúdicamente.
Vale la pena preguntarse si es que creen que el gobierno y la sociedad le darán crédito a ese exabrupto, a ese mal recuerdo, que nos quedó a los colombianos de esa nefanda experiencia. ¿Por qué, a sabiendas de que va a generar rechazo del alto gobierno, por lo menos del presidente Santos y de la Fuerza Pública, que en vez de apoyos generará rechazos a granel, osan plantear ese imposible retorno al pasado? La respuesta la dio, afanoso, el ex presidente Pastrana, llena de ingenua y piadosa bondad y candoroso entusiasmo. Como si fuera parte de un libreto, del que hacen parte los dialoguistas de marras, Pastrana, salió a defender el contenido de la Agenda (120 puntos que darían para una discusión eterna). Pero olvidó decirnos las razones y los argumentos que justifiquen que la agenda del país deba negociarse con una guerrillas que carecen de representación, desprestigiadas e involucradas en múltiples crímenes de guerra. Su Comisionado de Paz, Camilo Gómez, pidió a las Farc que “suspendieran” los secuestros, en vez de plantear que una de las condiciones para cualquier conversación es el cese definitivo de este proceder. Por su parte, el congresista acomodado a las circunstancias, Roy Barreras, dejó ver lo que está en la cabeza de los dialoguistas, al clamar por la liberación de los secuestrados como paso previo para iniciar diálogos.
Así pues, lo que se puede concluir es que se está ambientando un diálogo entre el gobierno nacional y las guerrillas sobre la base de la liberación de los secuestrados (sobre todo, y quizás únicamente, los suboficiales). La guerrilla cedería lo de la Agenda de El Caguán y accede a la liberación, para ganar nuevo oxígeno, recargar baterías, tener un respiro, rehacer filas y reconstruir enlaces y circuitos, lanzar una ofensiva diplomática con el apoyo de los gobiernos “bolivarianos” y ganar reconocimiento o estatus de fuerza beligerante, y, de esa forma, reivindicar, en un momento más propicio la Agenda en cuestión. El mensaje que quedará, si ello finalmente se da, es que el secuestro sí paga, que para la guerrilla valió la pena haber persistido en ese crimen de guerra, que el Estado se dejó chantajear.
Un paso atrás, sin duda, un retroceso, un error, una ingenuidad absoluta, es lo que significa dialogar con unas guerrillas dejando de lado inamovibles que se consideraban tales, como la exigencia de declarar inútil y vencido el camino de las armas, la renuncia explícita al secuestro (no la negociación de un acuerdo a este respecto como lo sugirió uno de los dialoguistas), el cese de actos terroristas y de acciones militares ofensivas. ¿Qué sentido tiene dialogar sin condiciones que el Estado puede anteponer con toda legitimidad? No es comprensible ni admisible que se siga pensando que es una humillación exigirles a las guerrillas que reconozcan el fracaso de la lucha armada y propongan un diálogo para negociar condiciones de favorabilidad jurídica alternativa en el proceso de su desmovilización.
Darío Acevedo Carmona
Medellín, 11 de enero de 2012
20:56 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto
| Tags: diálogos de paz, gobierno colombiano, guerrillas, secuestrados, liberaciones, agenda de el caguán |
Facebook
10/01/2012
Lo-que-nos-puede-deparar-el-2012
Lean en www.infobae.com la crónica sobre lo que nos puede deparar el 2012, sin agüeros ni profecías:
http://america.infobae.com/notas/40913-Lo-que-nos-puede-d...
16:29 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Email esto
|
Facebook
14/12/2011
LA CAIDA DEL IMPERIO SOVIÉTICO
Palabras clave: Unión Soviética, marxismo, comunismo, tragedia humanitaria.
Número de palabras: 1240
El pasado 8 de diciembre se cumplieron 20 años del desplome de la Unión Soviética el experimento anticapitalista más serio y consistente de todos los tiempos y la caída del Muro de Berlín cumplió 22 años, uno de los símbolos más destacados y relevantes de la “guerra fría”, de la confrontación entre dos modelos de sociedad, el comunismo y el capitalismo. Dos años después de la feliz reconciliación alemana, el mundo presenció el derrumbe estruendoso, y hasta ahora inexorable, del imperio soviético, del comunismo ortodoxo. Los presidentes de las repúblicas eslavas de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, liderados por Boris Yeltsin, sellaron con un nuevo Tratado que dio nacimiento a la Confederación de Estados Independientes (CEI) el fin del experimento soviético. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) fue creada en 1922 en medio del fragor revolucionario provocado por el triunfo de los comunistas bolcheviques rusos que se extendió a lo largo del viejo imperio zarista y de otros territorios que adhirieron al nuevo organismo. Para 1991 la Unión Soviética estaba conformaba por 15 repúblicas, ocupaba una superficie de 22. 4 millones de kilómetros cuadrados y tenía una población de 293 millones.
Desde su derrumbe, el debate sobre la vigencia del comunismo, sobre el modelo soviético, sobre las implicaciones de que la China, con un gobierno de corte comunista, haya optado por una economía regida por el modelo neoliberal extremo, y sobre la suerte de la izquierda en el mundo, no ha tenido el despliegue esperado. Algunos historiadores como Perry Anderson y Eric Hobsbaum han hecho esfuerzos teóricos por explicar la crisis y por mostrar posibles nuevos rumbos del pensamiento de izquierda (Los fines de la Historia de Anderson y el ensayo de Hobsbaum “Adios a todo aquello”). Los intelectuales franceses, con contadas excepciones, tan prestos y tan vanguardistas para anticiparse a los acontecimientos, poco han aportado al debate. Algunos han sostenido en ensayos y conferencias algo que no deja de ser una obviedad, que Marx no ha muerto, que sigue teniendo influencia y que muchos de sus aportes al estudio del capitalismo siguen siendo pertinentes. Pero nada que insinúe una gran crítica o un nuevo paradigma para la política o las ciencias humanas y sociales. No faltan los que siguen pensando que hubo un Marx mal leído o un marxismo revisado y alejado de sus orígenes.
En Colombia el análisis y la reflexión sobre la crisis del comunismo y del marxismo y sobre el pensamiento de izquierda no difiere mucho del ambiente que reina en otras latitudes, a saber: pobreza en el debate, estancamiento, dogmatismo, mixturas anacrónicas con el pensamiento de Bolívar y con ideales ecologistas, alter mundialistas y antiglobalización, justificaciones, reacomodos oportunistas y tránsitos veloces a otras formas de pensar. El debate es, en definitiva, bastante precario y sobre todo muy moralista. Los pocos marxistas que quedan y que son capaces de dar la cara, no tienen mucho que decir más allá de declaraciones de lealtad y de firmeza con una causa que dejó de tener el poderoso imán que tuvo en las décadas anteriores. En el plano teórico no hay nada destacable como tampoco lo hubo en épocas de florecimiento, excepto en el auge del enfoque marxista para explicar los problemas sociales y materiales de la sociedad colombiana a la luz de los dogmas y esquemas aplicados casi siempre de manera mecánica y reduccionista entre los años sesenta y setenta.
Es como si el fracaso del comunismo, y, por supuesto, de la filosofía que le dio sustento, el marxismo, no ameritara una reflexión teórica y política. ¿Qué pasa con el paradigma de la lucha de clases pensado como el motor de la historia? Y ¿con la idea de la dictadura del proletariado? Y ¿del partido único?, y con ¿la prédica de una clase obrera vanguardia de la nueva sociedad? O ¿el marxismo concebido como una ciencia? No hay respuestas, ni aquí ni en otras partes. Es como si el desastre de 1989-1991 hubiese causado pereza en las mentes de la intelectualidad de izquierda. Prefirieron desentenderse de la obligación de mirar el problema a hacer el balance de una experiencia a la que se llevó a una parte considerable de la humanidad por más de siete décadas.
Sin embargo, en el terreno de la praxis política varios fenómenos causan sorpresa: la pervivencia de la “revolución cubana” que no obstante su declarado socialismo, paupérrimo y parasitario, vive en una economía que no es tal, la república de Corea del Norte donde se vive bajo una dictadura cuasi religiosa en la que las masas adoran a su líder y este, como si fuese un monarca medieval, recibió el poder de su padre y decide delegar el suyo en uno de sus hijos, todo lo cual es una bofetada al pensamiento marxista, supuestamente científico y moderno. Y, movimientos armados como en el caso colombiano que en vez de desactivarse y perder razón de ser, se fortalecieron hasta poner en calzas prietas a varios gobiernos.
Ahora empiezan a salir a la luz estudios históricos en Rusia –Camaradas: breve historia del comunismo ruso, las biografías de Stalin y Lenín, todos ellos escritos por Robert Service, hay muchos más que apenas están siendo traducidos- en los que se da cuenta de las formas y los métodos aplicados por la dictadura estalinista y la crueldad de los bolcheviques, el aplastamiento de otras fuerzas de izquierda, liberales, republicanos y progresistas a manos de Lenin y sus disciplinados seguidores bolcheviques. En Colombia el ejercicio crítico y auto-crítico sobre la presencia y la influencia del marxismo en diversos escenarios de la vida nacional no ocupa lugar destacado. Recientemente en la Universidad Central varios intelectuales y centros de opinión con Ongs adelantaron un simposio sobre la experiencia de los movimientos de izquierda, habrá que esperar sus conclusiones para saber si el ambiente fue de crítica, de búsqueda de nuevos horizontes o de renovación de la fe y de la esperanza de un renacer del marxismo.
Es imperdonable dejar de lado una reflexión profunda sobre el utopismo subyacente en la obra de Marx, utopismo que se revistió de una aureola científica desde la que se predijo el rumbo final que tomaría la humanidad y la deriva fatal e inevitable hacia la sociedad sin clases y sin estado, el paraíso terrenal, idea que asimiló al marxismo con la religión en tanto ambas están basadas en una secuencialidad, una finalidad y una teleología, con principio de pecado y final feliz. No menos interesante puede resultar la discusión en torno a ideas esenciales del marxismo y de todas las corrientes que se formaron en su rededor. Y, finalmente, el balance sobre la tragedia humanitaria vivida por los pueblos en los que se impuso este sistema, la supresión de la democracia, de las libertades individuales, los progroms, los gulags (campos de concentración donde se calcula que murieron más de 20 millones de disidentes y opositores), las campañas de reeducación, la tortura, la vigilancia y espionaje de la vida privada, el monopolio de la opinión y de los medios, las masacres, la tortura y el control oficial del pensamiento.
Hoy Rusia y las demás repúblicas ex soviéticas, además de los países que formaron la llamada “Cortina de Hierro” viven en medio de ingentes dificultades la experiencia del capitalismo, la construcción de la democracia y respiran aires de libertad a la vez que asumen la imposibilidad de los paraísos artificiales y virtuales y que la utopía igualitarista fue una auténtica tragedia humanitaria.
Darío Acevedo Carmona
Medellín, 14 de diciembre de 2011
16:24 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (1) | Email esto
| Tags: unión soviética, marxismo, comunismo, tragedia humanitaria |
Facebook
29/11/2011
LA INFAMIA DEL SECUESTRO Y UN FUSILAMIENTO ANUNCIADO
Palabras clave: fusilamiento de militares colombianos, guerrillas, Farc, crimen de guerra, secuestro.
Número de palabras: 1940
Haga usted, apreciado lector, el ejercicio de trasladar su memoria hasta 1997, 1998 y 1999. Piense en todo lo que ha ocurrido en el mundo y en su país, en su familia y con usted mismo. Es un lapso de tiempo considerable, en 12 o 14 años si ha dejado de ver a su esposa o a sus hijos o a sus padres, es casi seguro que tendrá una imagen borrosa de ellos, ah! Y lo mismo sucede en sentido inverso. Perderse la infancia de los hijos, privarse de las caricias de los seres amados. Dejar de ver la luz de las ciudades, no tener con quien conversar, jugar, comer, divertirse. ¿Cuántos verbos entran en desuso en la selva profunda y pantanosa? Lo que hizo las Farc con los militares secuestrados no tiene parangón en la historia de los conflictos armados o guerras, aunque ellos en su cinismo se empeñen en decir que igual o peor viven sus guerrilleros encarcelados, como si estos no tuvieran derecho a la asistencia de un abogado, a la visita de sus familiares, a la realización de un juicio, a estar bajo un techo así sea el de la cárcel, a tener asistencia médica.
Haga el ejercicio de la memoria para que dimensione la crueldad de mantener a unos seres humanos encadenados, maltratados y humillados tanto tiempo, sin una cama, a la intemperie, forzados a largas caminatas, enfermos del cuerpo y del alma. Sometidos al doble criminal designio: el secuestro (récord mundial en tiempo de retención ilegal) y el fusilamiento en caso de enfrentamiento con las tropas oficiales.
No hay disculpa, es parte de una política adoptada concientemente. Por culpa de ella perdieron la vida los diputados del Valle del Cauca, todo un genocidio y un atentado contra la democracia. Por la que mataron a los concejales de Rivera, Tolima e hicieron explotar un club social repleto de civiles en Bogotá y mataron a más de 120 civiles resguardados en una iglesia en Bojayá, Chocó.
Esta matanza, ha de tener consecuencias graves en las perspectivas del conflicto y de la paz en Colombia. Se aborta la probable búsqueda de un acercamiento con las Farc en que al parecer estaba empeñado el propio presidente Santos cuando clamaba una y otra vez por “gestos de buena fe” de la guerrilla. Al parecer, el presidente estaba dispuesto a iniciar diálogos a cambio de la liberación de un grupo de militares secuestrados, un precio muy bajo después de tantos horrores. Quizás por vez primera, importantes Ong, Amnistía Internacional y Human Rights Watch, así como el juez español Baltazar Garzón junto a la delegación de las Naciones Unidas en Colombia condenan tajantemente y sin atenuantes a las Farc y aceptan que la Fuerza Pública está en el derecho legítimo y en el deber de patrullar todo el territorio en defensa de todos los asociados. Garzón fue más lejos y afirmó que no le queda otra salida a las Farc que la renuncia incondicional a la lucha armada tal como hizo ETA. De otra parte, cobra fuerza y legitimidad la idea de que es válido el triunfo militar y la victoria del Estado sin que ello signifique aniquilamiento o humillación de las guerrillas o su derrota en una batalla final, sino que la estrategia estatal no les de otra salida que la desmovilización y la renuncia a la lucha armada, caso en el cual se justificaría la aplicación de medidas de justicia alternativa.
En esta ocasión como en muchas otras del pasado, de nuevo fueron las Farc las responsables del fracaso de todo intento de diálogo, y ello tiene que ver más que con acciones incidentales o accidentales con una actitud dogmática, de rigidez política y de militarismo hirsuto que nace de la convicción de que representan el anhelo de justicia y equidad de los colombianos y que son los llamados a tomar el poder por las armas como lo acaba de reiterar el nuevo jefe de las Farc, alias Timocehko. Finalmente, quienes les hacen eco en la vida civil a sus propuestas de intercambio humanitario y de “salida negociada del conflicto” quedan bastante maltrechos y con pocas posibilidades de ser escuchados y seguidos por la opinión pública, a pesar de las forzadas explicaciones, a manera de justificación, con las que tratan de minimizar los crímenes de la guerrilla.
Considero de sumo interés hacer una muy breve reseña de algunas de reacciones que se produjeron en torno a esta masacre para que el lector se dote de mayores elementos de juicio:
La única guerrillera que fue detenida en el operativo, a la que el Comando del Ejercito Nacional le respetó su integridad y su vida, dijo lo siguiente ante los jueces que legalizaron su detención: “No tuve nada que ver, pero la orden ya estaba dada.” (E.T., Nov. 28/11,). El colectivo de Colombiano(a)s por la Paz (CCP) colocó en el mismo lugar el fusilamiento a mansalva, fuera de combate de Libio José, Edgar Yesid, Alvaro José y Elkin, con la muerte de alias “Alfonso Cano”, máximo jefe de las Farc, el mismo que trató de hacer un montaje para que la muerte de los diputados del Valle fuera atribuida al Ejercito colombiano, el mismo que como miembro del Secretariado dio la orden de fusilar a los secuestrados en caso de intento de rescate. Esto es lo que dijo el CCP: “Colombianas y Colombianos por la Paz expresa nuestra solidaridad a la familia del coronel, Edgar Yesid Duarte Valero; del mayor, Elkín Hernández Rivas; del sargento, José Libio Martínez Estrada y del intendente Álvaro Moreno, que se encontraban en poder de la guerrilla de las FARC… Estas muertes violentas y la de Guillermo León Sáenz “Alfonso Cano”, y los dolorosos hechos que vivimos día a día, muchos de ellos silenciados, los que vive la población y millares de personas combatientes en ambos bandos, nos motivan desde la conmoción que generan, a insistir en la necesidad urgente de abrir espacios humanitarios y el diálogo político”. Nótese que evitan responsabilizar a las Farc por el crimen. Es el tipo de vocería que se niega a reconocer la pérdida de razón de la lucha subversiva, que considera impropio llamar a la guerrilla a abandonar la lucha armada y que nos quiere vender la idea de que ella quiere hacer gestos de paz.Despierta curiosidad que cuando dieron de baja a Cano protestaron porque éste supuestamente era el que representaba la línea del diálogo en las Farc. Y, ahora que matan a los 4 suboficiales, exhiben, como por arte de magia, una carta en la que las Farc anuncian la liberación de 6 rehenes. Una carta que por su cuidada escritura pudo haber sido escrita en la tranquilidad de una oficina o residencia de una gran ciudad de Colombia o de un país vecino.
El representante en Colombia del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Christian Salazar, dijo: "Estos son crímenes de guerra que podrían constituir crímenes de lesa humanidad.” Y agregó que “Son el producto de la deshumanización progresiva del conflicto armado interno"(El Tiempo, nov. 28/11), igualando al Ejército colombiano con esta guerrilla en vez de decir que la degradación y deshumanización es de las Farc. En Colombia cuando un militar incurre en un delito de guerra no lo hace en cumplimiento de orden o disposición o directriz del gobierno o de los mandos centrales, en cambio, la orden de matar a los secuestrados si había sido dada y anunciada por el Secretariado de las Farc, hay una sutil pero clara diferencia que el dr. Salazar omite. Claridad que si tuvo el editorial del diario El Tiempo: “Esta masacre, cometida contra unos militares en completo estado de indefensión, constituye un recuerdo doloroso para el país del degradado estado de deshumanización al que han caído estos grupos subversivos.” (E.T., nov. 28/2011).
El obispo de Cali, monseñor Darío Monsalve, no tuvo reato en sugerir que los objetivos de la programada marcha contra las Farc (6 de diciembre) fuesen reconsiderados pues: “Es inútil intentar poner toda la responsabilidad en esa organización, olvidando que su naturaleza criminal, su terquedad ideológica y su situación de acorralamiento, las hace incapaces de responder como esperaríamos.” Además pidió al gobierno reconsiderar el rescate armado de los secuestrados; mientras el Episcopado Colombiano declaraba que: "La Conferencia Episcopal Colombiana lamenta y rechaza el asesinato cometido por la guerrilla de las Farc de cuatro miembros de la Fuerza Pública secuestrados durante largos años en hechos de profunda inhumanidad" (www.caracolradio.com.co y E.T., nov. 29 /2011)
Las rápidas reacciones de los epígonos, simpatizantes y militantes clandestinos de las Farc para tratar de justificar la masacre de los soldados y policías da para pensar que el frente más organizado de esta guerrilla, el más complicado de combatir porque se camufla en la legalidad y en un supuesto diálogo humanitario y adelanta la guerra jurídica y política y una ingente labor de propaganda, es el frente civil. El mismo que salió a hacer bulla, a quejarse y hasta dolerse cuando fue dado de baja el “intelectual” de las guerrillas. Leamos lo afirmado por una de estas organizaciones con fachada humanitaria, reproducido en el portal de los comunistas ortodoxos de USA en su revista “Rebelión” donde además escriben los ideólogos del neocomunismo dinosáurico mundial James Petras y Noam Chomski: “La verdad se sabrá con el tiempo, con mucho tiempo probablemente. Cabe la duda y preguntarse si no es factible que los haya ejecutado el mismo régimen a quien le interesaban más muertos para su macabra propaganda contra la insurgencia, que vivos. Más aún cuando ya las FARC-EP habían enviado en un comunicado a Piedad Córdoba el anuncio de la liberación de 6 presos de guerra de manera inminente… Parece que para el ejército lo importante es frustrar las liberaciones de sus propios presos de guerra, así sea causando la muerte de éstos.” (Colectivo por la Paz con Justicia Social, Portal web Rebelión). Es evidente la estrecha sincronización con el Colectivo CPP, Piedad Córdoba, el Partido Comunista Colombiano y otras fuerzas que hacen parte del Movimiento Continental Bolivariano, el mismo que se reunió en Quito días antes de la baja de alias Raúl Reyes y acordó una plataforma continental de lucha y de apoyo a la lucha armada en Colombia.
Las Farc, pues, no dan señales de conmoverse o de arrepentirse ni siquiera de sus peores crímenes. Continuarán en su alocada carrera hacia el precipicio sin retorno de la infamia universal, donde se juntarán con los estalinistas, los nazis y los neronianos. Leamos al columnista español Alfonso Ussía en el diario La razón de Madrid que se refirió a las Farc como: "la banda más cruel y asesina del mundo" y cuestionó a los partidos políticos de izquierda europea por no rechazar tajantemente los hechos violentos cometidos por el grupo ilegal. "Muchos idiotas insisten en bautizar a sus salvajes componentes como 'guerrilleros'. La épica y el romanticismo de la guerrilla vistiendo a quienes no son otra cosa que repugnantes criminales”. El texto culmina resaltando a Colombia como "la nación más culta de América", que vive la guerra en solitario por cuenta de lo que él califica como "la insufrible indiferencia de la puta Europa".(E.T., nov. 28/11).
Sólo cabe agregar que lo dicho por Ussía aplica a la perfección a los timoratos gobiernos de las democracias latinoamericanas, unos de centro, pocos de derecha y los más de izquierda, que no han querido entender que estas guerrillas son tan peligrosas para la democracia como lo fueron Sendero Luminoso en Perú y los Pol Pot en Cambodia, y que se han negado a solidarizarse efectivamente con la nación colombiana en su lucha heroica contra el terrorismo.
Darío Acevedo Carmona
Medellín, 29 de noviembre de 2011
20:06 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (1) | Email esto
| Tags: fusilamiento de militares colombianos, guerrillas, farc, crimen de guerra, secuestro |
Facebook


