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OPINION

  • Gaitán, su nieta, el CNMH y delirantes atropellos a nuestra historia

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    Durante su gestión como directora General del Centro Nacional de Memoria Histórica, la arquitecta María Valencia, se hizo apellidar Gaitán para honrar la memoria de su abuelo, el caudillo liberal Jorge Eliécer y convirtió la entidad en gestora de la que para ella fue la primera y más importante víctima del conflicto armado.

    Ese fue su abrebocas que después adobó al añadir uno dos despropósitos con la historia nacional al afirmar en una frase, sin demostración fáctica, que él, su abuelo, había sido asesinado en el marco del conflicto armado y que este hundía sus raíces, precisamente en el hecho infausto de su asesinato el 9 de abril de 1948. Por lo tanto, ella misma, sin otra base que su condición de nieta, cambió hechos y fenómenos llevada de su parecer, dejando muestras no solo de su ignorancia en materia de historia política, sino de arbitrariedad y extralimitación de funciones:

    “Reconocemos los hechos del conflicto armado de los últimos 80 años en Colombia” es la afirmación que figura en la página oficial del CNMH. No es una frase cualquiera porque nos remite a 1946 época en la que Gaitán fue nombrado jefe único del partido Liberal, el país no se había hundido en la ordalía de la violencia fratricida, si bien los debates entres rojos y azules eran cada vez más urticantes y venenosos. Pero, no hay una sola señal, léase bien, ni una sola señal que nos indique que lo que estaba sucediendo en la segunda parte de la década de los 40 era igual o mínimamente similar al periodo 1° de enero de 1985 hasta 2012 temporalidad definida por la ley de víctimas 1448 de 2011 para que el estado las reconozca y las repare simbólica y materialmente a través de acciones de memoria.

    El llamado conflicto armado interno se caracteriza por la existencia de numerosos grupos guerrilleros de extrema izquierda, comunistas, de grupos paramilitares de extrema derecha, de un estado agobiado y al borde del colapso y una sociedad azotado por las mafias y el narcotráfico. Lejos habían quedado las disputas bipartidistas conjuradas por el Frente Nacional.

    Gaitán no se parece a nadie de los líderes de hoy en día, ni los problemas, ni las ideas ni los proyectos o programas. Los años 1948-1958 se conocieron como la época de la Violencia, y así quedó para siempre avalada en el imaginario colectivo por la población, algo que explica bien el historiador marxista Gonzalo Sánchez, ex director del CNMH entre 2012 y 2018, y quien guardó silencio ante la osadía de la nieta de Gaitán.

    Pero, ese tipo de distorsión de nuestra historia no es extraña en el quehacer de algunos historiadores que quieren reducir el pasado a una línea macro determinante, a saber, la historia de la lucha de clases, oligarquía versus pueblo y que simplifica la complejidad de nuestro pasado presentándolo como un fenómeno de violencia permanente, una visión que además de extrapolar y magnificar el peso de ella en la vida nacional, niega la realización de un conjunto de hechos, procesos, proyectos y fenómenos de orden económico, cultural, político, religioso, educativo, etc, en la formación del país.

    La violencia política como factor determinante de nuestro ser histórico, es el componente mágico del que se aferra una tendencia de historiadores de inspiración marxista, unos declarados comunistas y otros vergonzantes o taimados, que han querido sembrar la idea de que Colombia ha sido signada por una guerra permanente, tesis de Gonzalo Sánchez en su libro Guerra y política en la sociedad colombiana. Una historia de vacíos e incumplimientos como el de que Colombia nunca pudo solucionar el problema de la tierra de donde deducen la causa originaria de la violencia, o que en Colombia siempre hubo una oligarquía que se adueñó del poder para enriquecerse, que el estado es el principal y el único responsable de todos los desastres y del atraso del país, que tenemos un estado ausente y violador de los derechos humanos.

    Esas tesis, muy bien escritas, son falsas porque no dejan de ser lo que siempre han sido, especulaciones supuestamente estructuralistas en cuyas profundidades se encontraría el abc de la violencia. Causas estructurales, sociales, económicas carentes de respaldo de fuentes de campo, pero en las que sí abundan opiniones y conclusiones de naturaleza ideológica y se borra la influencia de las diversas corrientes comunistas y el papel de la Cuba castrista. En suma, estamos ante una especie de aplanadora de corrientes de izquierda, marxistas, comunistas, socialistas que en medio de sus diferencias han copado, no solo la disciplina histórica, sino otras profesiones como la sociología, la antropología, la economía, etc.

     Incluso, algunos profesores y líderes sindicales, más comprometidos y militantes, convierten a personajes no necesariamente destacados en grandes héroes, con trayectorias almibaradas de valentía sinigual cuyo caso más patético es el de María Cano una intelectual que en los años veinte del siglo pasado les enseñaba primeras letras a personas de baja condición, a artesanos y obreros. Ella habría militado en un partido socialista desconocido y desautorizado por la Internacional Comunista de Stalin, que forzó a algunos dirigentes a organizar un auténtico partido comunista en 1930, del que fueron excluidas Cano y otros dirigentes. Pero, ella era la compañera del líder sindical Ignacio Torres Giraldo, figura de los comunistas de verdad, quien la mantuvo en silencio desde 1930 hasta los años 1960, treinta años silenciada, cuando ya anciana y desmemoriada, a él se le ocurrió en un texto exegético, María Cano Mujer Rebelde, elevarla a la condición de heroína del proletariado.

    Por eso, en las páginas del CNMH, en algunos de sus textos paradigmáticos como “Basta Ya”, tienen espacio, victimarios como el jefe del M19 Carlos Pizarro, que de acuerdo con el artículo 3 de la Ley de víctimas 1448, no puede serlo, se refieran a las guerrillas como luchadores populares y se exponen teorías vergonzosas sobre la sociedad, el estado colombiano y sobre nuestro pasado.

    Darío Acevedo Carmona, 16 de octubre de 2026

    Durante su gestión como directora General del Centro Nacional de Memoria Histórica, la arquitecta María Valencia, se hizo apellidar Gaitán para honrar la memoria de su abuelo, el caudillo liberal Jorge Eliécer y convirtió la entidad en gestora de la que para ella fue la primera y más importante víctima del conflicto armado.

    Ese fue su abrebocas que después adobó al añadir uno dos despropósitos con la historia nacional al afirmar en una frase, sin demostración fáctica, que él, su abuelo, había sido asesinado en el marco del conflicto armado y que este hundía sus raíces, precisamente en el hecho infausto de su asesinato el 9 de abril de 1948. Por lo tanto, ella misma, sin otra base que su condición de nieta, cambió hechos y fenómenos llevada de su parecer, dejando muestras no solo de su ignorancia en materia de historia política, sino de arbitrariedad y extralimitación de funciones:

    “Reconocemos los hechos del conflicto armado de los últimos 80 años en Colombia” es la afirmación que figura en la página oficial del CNMH. No es una frase cualquiera porque nos remite a 1946 época en la que Gaitán fue nombrado jefe único del partido Liberal, el país no se había hundido en la ordalía de la violencia fratricida, si bien los debates entres rojos y azules eran cada vez más urticantes y venenosos. Pero, no hay una sola señal, léase bien, ni una sola señal que nos indique que lo que estaba sucediendo en la segunda parte de la década de los 40 era igual o mínimamente similar al periodo 1° de enero de 1985 hasta 2012 temporalidad definida por la ley de víctimas 1448 de 2011 para que el estado las reconozca y las repare simbólica y materialmente a través de acciones de memoria.

    El llamado conflicto armado interno se caracteriza por la existencia de numerosos grupos guerrilleros de extrema izquierda, comunistas, de grupos paramilitares de extrema derecha, de un estado agobiado y al borde del colapso y una sociedad azotado por las mafias y el narcotráfico. Lejos habían quedado las disputas bipartidistas conjuradas por el Frente Nacional.

    Gaitán no se parece a nadie de los líderes de hoy en día, ni los problemas, ni las ideas ni los proyectos o programas. Los años 1948-1958 se conocieron como la época de la Violencia, y así quedó para siempre avalada en el imaginario colectivo por la población, algo que explica bien el historiador marxista Gonzalo Sánchez, ex director del CNMH entre 2012 y 2018, y quien guardó silencio ante la osadía de la nieta de Gaitán.

    Pero, ese tipo de distorsión de nuestra historia no es extraña en el quehacer de algunos historiadores que quieren reducir el pasado a una línea macro determinante, a saber, la historia de la lucha de clases, oligarquía versus pueblo y que simplifica la complejidad de nuestro pasado presentándolo como un fenómeno de violencia permanente, una visión que además de extrapolar y magnificar el peso de ella en la vida nacional, niega la realización de un conjunto de hechos, procesos, proyectos y fenómenos de orden económico, cultural, político, religioso, educativo, etc, en la formación del país.

    La violencia política como factor determinante de nuestro ser histórico, es el componente mágico del que se aferra una tendencia de historiadores de inspiración marxista, unos declarados comunistas y otros vergonzantes o taimados, que han querido sembrar la idea de que Colombia ha sido signada por una guerra permanente, tesis de Gonzalo Sánchez en su libro Guerra y política en la sociedad colombiana. Una historia de vacíos e incumplimientos como el de que Colombia nunca pudo solucionar el problema de la tierra de donde deducen la causa originaria de la violencia, o que en Colombia siempre hubo una oligarquía que se adueñó del poder para enriquecerse, que el estado es el principal y el único responsable de todos los desastres y del atraso del país, que tenemos un estado ausente y violador de los derechos humanos.

    Esas tesis, muy bien escritas, son falsas porque no dejan de ser lo que siempre han sido, especulaciones supuestamente estructuralistas en cuyas profundidades se encontraría el abc de la violencia. Causas estructurales, sociales, económicas carentes de respaldo de fuentes de campo, pero en las que sí abundan opiniones y conclusiones de naturaleza ideológica y se borra la influencia de las diversas corrientes comunistas y el papel de la Cuba castrista. En suma, estamos ante una especie de aplanadora de corrientes de izquierda, marxistas, comunistas, socialistas que en medio de sus diferencias han copado, no solo la disciplina histórica, sino otras profesiones como la sociología, la antropología, la economía, etc.

     Incluso, algunos profesores y líderes sindicales, más comprometidos y militantes, convierten a personajes no necesariamente destacados en grandes héroes, con trayectorias almibaradas de valentía sinigual cuyo caso más patético es el de María Cano una intelectual que en los años veinte del siglo pasado les enseñaba primeras letras a personas de baja condición, a artesanos y obreros. Ella habría militado en un partido socialista desconocido y desautorizado por la Internacional Comunista de Stalin, que forzó a algunos dirigentes a organizar un auténtico partido comunista en 1930, del que fueron excluidas Cano y otros dirigentes. Pero, ella era la compañera del líder sindical Ignacio Torres Giraldo, figura de los comunistas de verdad, quien la mantuvo en silencio desde 1930 hasta los años 1960, treinta años silenciada, cuando ya anciana y desmemoriada, a él se le ocurrió en un texto exegético, María Cano Mujer Rebelde, elevarla a la condición de heroína del proletariado.

    Por eso, en las páginas del CNMH, en algunos de sus textos paradigmáticos como “Basta Ya”, tienen espacio, victimarios como el jefe del M19 Carlos Pizarro, que de acuerdo con el artículo 3 de la Ley de víctimas 1448, no puede serlo, se refieran a las guerrillas como luchadores populares y se exponen teorías vergonzosas sobre la sociedad, el estado colombiano y sobre nuestro pasado.

    Darío Acevedo Carmona, 16 de octubre de 2026

  • Por un nuevo plebiscito

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    En política y en justicia muchas cosas se pueden hacer y luego deshacer pero también hay asuntos que no tienen reversa. Por ejemplo, en este tema del plebiscito burlado por Juampa, De La Calle y el Secretariado de las Farc hace ya diez años, no podemos borrar o deshacer la elección de congresistas y de dos presidentes, pero si podríamos echar reversa en seguir validando lo que nos está causando profundo perjuicio.

    ¿Como se podría proceder? Juampa nos quiere convencer de la imposibilidad de renunciar a ese acuerdo espurio dizque por estar bajo la supervisión del Consejo de Seguridad de la ONU, que, a su vez, ejerce su poder de control sobre la Corte Penal Internacional, supervisora del "tratado".

    No es necesario reseñar la cantidad de incumplimientos de dichos organismos en materia de guerra y paz en el mundo, de inoperancia e inutilidad.

    Cuando nos dicen que nada podemos hacer en relación con el nefasto tratado es como si nos negaran el derecho a recomponer, reformar o cambiar una ley o una institución que nos hace daño.

    Pero, ¿cómo se puede aceptar que el plebiscito en el que los partidarios de NO ganaron realizado bajo las condiciones de los gobernantes, totalmente favorables a sus intereses y necesidades, que les resultó adverso, lo hayan manipulado hasta inutilizarlo?

    Primero se negaron a aceptar la derrota del sí, luego se echaron  para atrás del juramento del señor De La Calle que había asegurado en televisión abierta que de resultar ganador el No, el acuerdo  ya no sería válido, es decir, "no habrá acuerdo".

    Después se cambiaron, como si estuviesen cambiando de medias, el sentido original del plebiscito que de decir si o no, pasó, por arte de magia del presidente Juan Manuel Santos a que el NO cambió de sentido por el de hacerle "reformas" al "acuerdo".

    Y, de remate, el presidente anunció con bombos y platillos la monumental mentira de haber alcanzado un acuerdo con un grupo de personalidades que de buena fe habían buscado para evitar una grave crisis.

    Tres mentiras graves, de un día para otro, a la que debemos sumar la que Juampa le vendió al mundo en Asamblea General de la ONU al declarar la "buena nueva" de que en Colombia se había dado por "terminada la guerra"

    Y de ahí en adelante, en pocos meses, la obra siniestra de mister cambalache rocambolesco, el presidente del Congreso, Roy Barreras, muy prestamente, como si se tratase de cualquier nimiedad, forzó la entidad a cambiar la Constitución, mejor, la violentó al acortar a cuatro sesiones las ocho que regularmente se exigían para reformarla y de esa forma adecuarla para que el "Acuerdo" negado por el pueblo en el plebiscito fuera aprobado por el constituyente delegado y elevado a la categoría de materia eterna e inmutable.

    Tomemos nota de la gran cantidad de hechos aberrantes que enturbiaron nuestra institucionalidad para facilitar toda la impunidad y derroche de recursos humanos y monetarios que hemos visto y padecido durante esta década.

    A los colombianos nos retorcieron una victoria lograda contra viento y marea y todo el engranaje fue "santificado" en actuación golpista del Congreso contra el constituyente primario, con una pieza de la normatividad llamada "Acto Legislativo" que es como se denomina una reforma a la constitución, cuyo proceso legal siempre exige el curso de ocho debates en dos periodos diferentes, y que, en adición, no puede ir en contra de una acción popular legal como lo fue y sigue siendo el plebiscito del cuatro de octubre de 2016.

    En conclusión, el plebiscito fue ganado por el NO, nadie en términos de ley podía alterar ese resultado, ni el Congreso ni el presidente ni la ONU, NADIE. Y esto quiere decir que el NO está vigente y que fue suplantado ilegalmente por el gobierno y el congreso de entonces a través de acciones truculentas e ilegales.

    Muchas de las cosas no tienen reversa, por ejemplo, la creación de la JEP, pero, lo que si es factible y legal es que el Congreso de la República derogue ese Acto Legislativo por haber desconocido la voluntad popular y haber modificado los términos y condiciones para una reforma constitucional.

    El Acuerdo quedaría sin efecto y como muchos problemas quedan sin solución, en dudas razonables, etc, no quedaría otro camino que convocar, por iniciativa del Congreso, un nuevo plebiscito que resuelva esas dudas e inquietudes.

    Darío Acevedo Carmona, 4 de octubre de 2026

  • Lafaurie, la Derecha y Uribe

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    En entrevista con Valentina Parada Lugo del izquierdista diario El País de España*, el presidente de Fedegan, José Félix Lafaurie (21/09/2026) afirma que la “derecha de Uribe ya no sabe a nada” y refiere algunas situaciones que, al parecer, motivan su desencanto con quien fundó el Centro Democrático. Pienso, a pesar de que el debate izquierda-derecha en Colombia se encuentre algo en desuso y descuadernado, que bien vale la pena dedicarles atención a las reflexiones del líder de los ganaderos colombianos.

    No sabemos de cuándo para acá, las ideologías políticas tienen algún sabor, sea este ácido o dulce, amargo o sabroso, y si lo que quiso decir el Doctor Lafaurie es que las ideas de Uribe tienen un sabor desagradable y si antes sabían a mango maduro. Pero, lo que va desglosando en sus respuestas sí que va dejando un sabor bien extraño. Veamos

    Cuando la periodista le pregunta por su acercamiento al gobierno “ultraderechista”, por poco no le agrega y “fascista”: “¿Se identifica con lo que está haciendo Abelardo de la Espriella?”, en vez de ponerse firme, refutar el insulto y demostrar que no es lo mismo ser de derecha que de ultra o extrema derecha, responde “Sí, a mí me gusta lo que está haciendo… Tomar decisiones tan controvertidas y tan controversiales como restablecer el porte de armas, fumigar con ciertos herbicidas para poder destruir las plantaciones de coca, …decir que los campos universitarios no son vetados para la fuerza pública, por supuesto que me gusta.

    No satisfecha, Parada le demanda precisión conceptual, “¿Y qué diferencia ideológica encuentra entre esta ultraderecha y el uribismo del que se apartó?”, Lafaurie rememora la negativa de la bancada del Centro Democrático a apoyar un proyecto que permitiría el porte legal de armas presentado durante el gobierno de Iván Duque.

    De manera que al sabor debemos agregar el porte de armas como factor que define el significado de derecha e izquierda. Pero, aún no conforme con lo que ha escuchado, Parada acude a una pregunta bien ácida: “¿Y por qué cree que Uribe nunca quiso acceder a eso?” A lo que Lafaurie respondió diciendo que “Uribe arrastra una dualidad política” porque “Él intenta ser políticamente correcto ante ciertos sectores de la opinión pública. Él ha querido rodarse hacia el centro y tratar de complacer a aquellos que son políticamente correctos” insinuando de esa manera que Uribe se equivocó al negar su apoyo al proyecto de armar a la ciudadanía, “La prueba es que aquí han asesinado a mucha gente.”

    Lafaurie no cae en cuenta o no entiende que nada de lo que ha dicho contribuye a la controversia teórica y por tanto a dar sustento a su tesis sobre el deslizamiento de Uribe hacia el centro político. En cambio, la entrevistadora advierte que Lafaurie o bien carece de nociones claras sobre el tema o busca hacer lo que le está criticando a Uribe, quedar correcto políticamente, tanto, que evita contradecirla o exigirle que cese de calificar al presidente De La Espriella como un “ultraderechista”.

    Entonces, Parada le toca un tema reciente y bien sensible, el alboroto causado por el senador por el movimiento Salvación Nacional Enrique Gómez Martínez quien en una sesión del Congreso se despachó contra el expresidente Uribe en términos bastante ofensivos al hacerlo ver como como un politiquero vergonzante de izquierda, y ahí, al fin, Lafaurie encontró la ocasión para hablar de un tema de teoría crucial desde siempre: el rol del estado respecto de los problemas sociales, de los subsidios a la población vulnerable, en los que sostiene que Uribe pisa terrenos de la socialdemocracia. El tema tiene tanto de ancho como de profundo, como que los subsidios sin límites y sin metas son propios de tendencias de izquierdas populistas. Pues según Uribe el estado debe otorgarlos sobre la base de estudios sociológicos con establecimiento de metas y sin afectar la inversión privada. Lafaurie olvida a conciencia que este tópico va de la mano de otras banderas que Uribe agita de manera sistemática: la economía fraterna que no es lo mismo que subsidios sin metas, a la que el estado moderno debe atender para evitar convulsiones sociales y muertes por hambre, la idea de un estado pequeño y austero que reduzca los impuestos y facilite la inversión e imponga el orden, la autoridad y la seguridad como condiciones de la convivencia social. Desde siempre las ha pregonado y las compartió Lafaurie hasta hace unos meses sin anteponer objeciones.

    Ahora bien, dado que aquí se refiere a este tema tan sensible, es lógico que dejemos de lado el tema de los sabores, el armamento, la corrección política o de los descarrilamientos como factores que determinan las ideologías y credos políticos y empecemos por entender que el mundo de hoy vive condiciones, problemas y retos muy diferentes a los que enfrentaron los diputados de la Asamblea Nacional Francesa (1789-1791) que por sentarse unos que daban más realce al desarrollo económico capitalista a la derecha y otros que lo otorgaban a la atención estatal de los más pobres y urgidos, a la izquierda, dieron lugar a una división del espectro político en el mundo que desborda sus inicios.

    Hoy no hay un estado en el que solo brille de modo único y excluyente el régimen de libre empresa sin que se ocupe de problemas sociales, del bienestar de la población, en diversos grados, como tampoco, excepto uno o dos casos que confirman la regla (Cuba y Corea del Norte) donde gobiernos de doctrina estatizante, socialistas radicales o moderados impulsan políticas y programas de corte liberal.

    De manera que pensar en la rigidez de los principios puede llevar a malentendidos como por ejemplo, pensar que ser correctos políticamente coloca a quien lo sea a la izquierda o a la derecha o ha dejado de ser firme, ahí tenemos a líderes mundiales como Trump, Xi, Putin. Igual sucede con el tema de la seguridad y el orden ciudadano que se le achaca a la derecha cuando hay gobiernos de izquierda que se ocupan de modo muy serio en ello.

    Uno no podría deducir que Lafaurie o Uribe se convirtieron en socialdemócratas por haber acompañado o compartido el programa petrista de distribución de tierras. Todo aquello que Lafaurie le está reclamando a su antiguo jefe y mentor es lo que él defendió siendo miembro de la dirección nacional del Centro Democrático. Como tampoco es correcto que a Uribe se le denigre y se le califique como socialdemócrata por avalar acuerdos puntuales con sus grandes rivales, como no lo es decir que Lafaurie se haya deslizado hacia la izquierda por hablar bien de Iván Cepeda, y haberlo invitado a almorzar en su residencia, por más irritación que ello suscite en las filas uribistas testigos de la infame persecución que ha librado ese personaje contra Uribe.

    Darío Acevedo Carmona, 26 de septiembre de 2026 |

  • Tres reflexiones 1. Notas sobre “ultras” y “extremos” en medios. 2. Petro es un ignorante de la historia económica colombiana. 3. La manipulación de la historia de María Cano

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    Tres reflexiones

    1. Notas sobre “ultras” y “extremos” en medios

    Más que sorpresa me causa indignación que noticieros como France 24 de Francia y la DW de Alemania, acostumbren a referirse sin necesidad y sin razón, a los presidentes de Chile, El Salvador, ahora al de Colombia y a la primera ministra de Italia, como "ultraderechistas".

    Lo hacen de una manera tan natural como si no estuviesen estigmatizándolos sino caracterizándolos, como si fuera lo mismo decir que son de derecha.

    Y por supuesto que no es lo mismo porque en política el prefijo "ultra" o "extremo" significa una tendencia que defiende ideas antidemocráticas, totalitarias, de intolerancia, xenofóbicas, supremacistas de raza, clase o etnia o nación, el apartheid, entre otras.

    Se nota el afán de los presentadores por estigmatizar a dignatarios que han sido elegidos en democracia, que respetan la separación de poderes, las libertades, la propiedad privada, la libertad de expresión, etc.

    9 agosto 2026, 165,2 mil Visualizaciones

     

    2. Petro es un ignorante de la historia económica colombiana

    Si Petro supiera algo de historia económica y social dejaría de escupir tanto odio hacia empresarios y emprendedores. Por ejemplo, que personas visionarias crearon, como de la nada, las primeras empresas industriales de Colombia en Barranquilla, Bogotá y sobre todo en Medellín, a comienzos del siglo XX. Coltejer, Pilsen, Fabricato, siderúrgicas, Postobón, Bavaria, etc.

    Las crearon seres humanos líderes en la producción y comercialización del café, el algodón, la cebada, el agua, el oro, sin mayor experiencia técnica. Toda una aventura en un país cuya única vía nacional era el río Magdalena, mucha maquinaria rodó por abismo en caminos casi intransitables hasta para las mulas. ¿Cuántos de esos emprendedores no fracasaron o se arruinaron?

    Y, de otra parte, cuántos miles de hombres y mujeres se iniciaron en la vida fabril como obreros que recibían un salario regular.

    Toda esa vibrante y valerosa historia es despreciada por los comunistas y por la persona que destruye el país afirmando su enorme mentira de que aquí no se ha hecho nada que valga la pena.

    7 julio de 2024, 4.826 Visualizaciones

     

    3. La manipulación de la historia de María Cano

    Dato histórico sobre María Cano: en los años veinte del s.xx, esta joven letrada, familiar de los Cano de El Espectador, alfabetizaba personas humildes en la biblioteca municipal de Medellín. Hacia 1925 se unió al Partido Socialista Revolucionario, dirigido por Ignacio Torres Giraldo, participó en motines y huelgas causando escándalo en círculos muy conservadores.

    En 1929 el PSR fue ilegalizado por intentar un golpe de estado. La Internacional Comunista lo desafilió por putchista y por no cumplir las 21 condiciones que se exigían desde Moscú.

    Varios de los militantes se unieron a células comunistas para crear el partido comunista colombiano el 17 de julio de 1930. A este partido ingresó Torres Giraldo quien se había unido a María Cano como cónyuge.

    Desde entonces hasta su muerte en los años sesenta, María Cano fue desconocida y borrada de la vida y la historia del partido comunista. Más de tres dècadas en el olvido.

    Torres Giraldo la quiso reivindicar en un exegético libro con sabor a disculpas (María Cano mujer rebelde) pintándola como se lo negaron en vida. Hoy figura en el panteón de las izquierdas y es manipulada por un putchista que no supo gobernar, pero ella no se enteró de esos destemplados "honores".

    2 mayo de 2026, 5.733, Visualizaciones.

    Darío Acevedo Carmona

  • 11 de septiembre fecha luctuosa y amenaza yihadista latente

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    No hablamos de una fecha cualquiera, ese día ni siquiera se puede equiparar a graves atentados cometidos por grupos terroristas. Hace un cuarto de siglo comandos terroristas musulmanes entrenados a perfección y con la convicción de servir a la causa yihadista ofreciendo hasta su muerte segura, atacaron a New York a unos edificios simbólicos del sistema económico capitalista mundial, matando a más de tres mil personas civiles inocentes.

    Ese ataque aleve y claramente violatorio de los derechos humanos constituye la demostración palmaria de cuán lejos pretenden llevar su guerra contra la civilización occidental los movimientos que se han incrustado solapadamente en países donde pelechan como las malas hierbas realizando todo tipo de acciones "pequeñas" y grandes como la humanidad ha visto en los atentados en Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Israel, etc.

    El problema es que los países y gobiernos de Occidente no parecen haber tomado con la debida seriedad nota del peligro que se esparce por toda Europa y Norteamerica y que se manifiesta a través de la migración masiva, fenómeno en el que se infiltran comandos especializados que refuerzan la guerra de dominación religiosa.

    En efecto, la cuestión no es de la coyuntura, es parte de una conjura estratégica desde la que se enlazan muy diversas actividades.

    Ya algunas figuras destacadas del islamismo fanático o radical gobiernan ciudades como Londres, New York y amenazan con hacerlo en París, mientras otros, que se hacen ver como individuos desquiciados, atacan con carros a ciudadanos que se congregan en sitios de eventos masivos como los ocurridos en varias ciudades de Alemania y el más trágico de octubre de 2023 en Israel que desató la poderosa reacción del estado israelí con el fin de destruir en un todo y por todo a los terroristas de Hamas y Hesbollá entre otros, dando un ejemplo a gobiernos timoratos de Occidente que aún no asumen la gravedad de la amenaza por parte de fanáticos que carecen de límites morales.

    América Latina no escapa a la influencia y penetración de estos grupos terroristas que pactaron con las dictaduras del socialismo bolivariano la apertura de vías y otras facilidades para que avanzaran en la construcción de bases y redes.

    De manera pues que, esta conmemoración no tiene por qué limitarse al llanto y al dolor de las familias o a las notas formalistas de condenas que, se requieren y son válidas, sino que se debe ir más allá, a que los gobiernos demócratas entiendan y asuman que el peligro del fanatismo de grupos ultra radicales musulmanes es real y que ellos están dispuestos a ir cada vez más lejos aprovechando las ventajas de aquellos que, con inocencia o complicidad desestiman su poder destructor.

    Estamos retados, querámoslo o no, a entender que los ataques terroríficos de reciente ocurrencia en el mundo libre no constituyen solo un daño y un dolor para quienes los sufren directamente, sino que ellos, así como las suplementarias acciones pacíficas de los que toman instancias gubernamentales, son parte integral del proyecto de expansión y dominación oscurantista del fundamentalismo musulmán.

    Coda: Amigos, luchar por la democracia y las libertades no es ni puede ser algo, perdonen la expresión, "mamón" o cansón o insoportable, todo lo contrario, significa darle sentido a nuestra existencia como personas dignas con derechos y deberes. En cambio, estar bregando por la paz en las condiciones que lo ha hecho Colombia desde que Turbay Ayala conformó una "Comisión de Paz" para conversar con las guerrillas comunistas y ver qué era lo que querían, hasta hoy 47 años después cuando lo único cierto es que esos grupos se han hecho cada vez más crueles y más lumpen y más reacios a la paz, eso sí que es, perdón por la expresión una "mamadera de gallo".

    Así pues, que lo procedente es se tenga por parte del nuevo gobierno, la convicción de cerrarles las puertas a esa raída bandera de la "paz negociada". Ojalá Colombia bajo la presidencia de Abelardo De La Espriella, se pare en la raya por todo su mandato y adelante una política de alcanzar la paz a través de la confrontación decidida y sin negociaciones con las armas del estado de derecho. Y que, inspirándose en la historia de la Segunda Guerra Mundial, organice una especie de Día D, como se llamó la operación de guerra más potente para derrotar a Hitler y el nazismo, para derrotar en Colombia, de una vez por todas, a las guerrillas y bandas criminales que viven del delito y la criminalidad y que imponen su fuerza bruta en tantas regiones de la patria.

    Darío Acevedo Carmona, 11 septiembre de 2026

  • El Falso discurso de Petro sobre los niños en la guerra

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    Gustavo Petro y otros dirigentes del Pacto Histórico, principales responsables del fortalecimiento de las guerrillas y otros grupos narco criminales con su falsa "paz total" apelan a su falseamiento de defensa de los niños para condenar los bombardeos de las Fuerzas Militares contra las bases  de esos bandidos y acusar la política del presidente De La Espriella como violatoria de los derechos humanos. ¿Por qué el discurso de Petro, Cepeda y compañía es una estrategia a favor de esos grupos terrorista y no una defensa de los derechos de los niños?

    La razón salta a la vista: No es de ahora sino desde su creación, esos grupos reclutan niños para ubicarlos en la primera línea de ataque contra las tropas oficiales, como "carne de cañón".

    Como esa modalidad fue ampliamente denunciada con el consiguiente desprestigio para sus promotores, en vez de sus pender el reclutamiento de los niños y niñas, cambiaron su narrativa volteando su dedo señalador contra el Ejército Nacional.

    De esa forma crearon el ambiente para suspender por vía judicial el bombardeo contra las bases criminales. Una astuta jugada que no solo anula la acción oficial, sino que fortalece a esos grupos que, con mayor razón o lógica incrementan el reclutamiento de menores para convertirlos en escudos protectores de los jefes adultos que además, como se ha comprobado, abusan de ellos sexualmente.

    Por esa medida, criminal hasta los tuétanos, es que esos grupos están a la ofensiva en varias regiones del país. Súmenle a esa criminal estrategia, las provocadas asonadas de campesinos contra soldados y policías cuando estos realizan operativos contra integrantes de esas estructuras.

    El gobierno petrista colocaron a las tropas en retirada, las señalaron como asesinas, les impidieron actuar a la ofensiva, y cuando lo hacían descabezaban a altos oficiales.

    Ahora bien, el triunfo de Abelardo De La Espriella está enderezando la política de seguridad y develando los engaños de la "paz total", y esa es la razón de su bulla con la que buscan mantener las zonas en manos de los ilegales bajo el seguro de no ser atacadas.

    En esencia es lo que dicen algunos analistas: como nadie puede constatar si hay o no niños en esas bases, no se pueden bombardear.

    De paso, se desconoce un principio del DIH que no es de invento colombiano: en un conflicto armado quien quiera que porte armas y esté de camuflado es actor que puede atacar y por tanto ser atacado.

    Darío Acevedo Carmona, 7 septiembre de 2026, 1.430 Visualizaciones

  • Reaparecen los “dueños de la Memoria”

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    “410 personas y 131 organizaciones de Colombia y el mundo” dirigen una carta a un magistrado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtiendo el peligro que para la memoria de las víctimas y el Centro Nacional de Memoria Histórica representa el nombramiento que el Presidente de la República, Abelardo De La Espriella, hizo en cabeza del abogado y periodista D´Mar Córdoba, porque, según ellos es un negacionista del conflicto armado.

    El Dr Córdoba no había pasado aún la puerta de entrada a las instalaciones cuando se inició la recolección de firmas que, teniendo en cuenta experiencias anteriores, significa el inicio de una campaña de difamación, mentiras y señalamientos tendientes a invalidar la autoridad del nombrado y las facultades del Presidente para cubrir ese cargo.

    Estamos ante una copia exacta de la estrategia usada por quienes se consideran dueños de la memoria de las víctimas y que en 2019 cuando vetaron y sabotearon el nombramiento del historiador Pacheco y del politólogo Torrijos, se avanzaron luego contra quien estas notas escribe, con la diferencia que a mí no pudieron hacerme renunciar ni vencerme en tribunales, en medios con periodistas favorables a su bulla ni con la JEP encima.

    Su método es antiguo y típico de fuerzas de extrema izquierda y extrema derecha, más concretamente de los estalinistas y fascistas que, como las fieras, atacan primero a la cabeza rodeándola de adjetivos descalificadores, señalamientos, estigmatizando su pensamiento e inventando “delitos” para equipararlos con los usados contra los nazis por el holocausto judío.

    No dudo que detrás de esta infamia con la que abren fuego contra un profesional sin tacha alguna, están los mismos negacionistas de nuestra democracia que viven de ella, de los congresistas que llevan décadas persiguiendo a opositores en los estrados judiciales ante su incapacidad para encararlos política y filosóficamente.

    Son las mismas organizaciones que firman sin saberse quienes las integran y dirigen, en qué fecha se reunieron, qué documentos discutieron, quién los presentó, etc. Porque lo importante es llenar las cuartillas con muchos nombres y con firmas de militantes de su propia tendencia opositores del sistema político vigente.

    Pretenden que la CIDH anule el nombramiento del Dr Córdoba porque como ciudadano libre pensó el conflicto armado como a los denunciantes no les parecía correcto, que no es algo diferente a cercenar el derecho a la libre expresión y a la libre opinión. Es casi seguro que los jefes de este atropello, en los días siguientes, saquen a relucir otras sucias movidas para escalar su persecución.

    Darío Acevedo Carmona, 28 de agosto de 2026, 11,7 mil, Visualizaciones en X.

    Ex Director General del CNMH

    Coda: Más de un contratista activo o inactivo del CNMH, de esos que extienden el origen del conflicto a épocas de Caín y Abel, que creen en la bondad eterna de quienes reclutaban menores de edad, violaban y los convertían en esclavos sexuales, de quienes secuestraban civiles para "financiar" su "guerra social comunista", que practicaban el aborto para mantener la disciplina revolucionaria, y cometían todo tipo de fechorías, como la de inmiscuirse en el narcotráfico, son los que escriben loas y admoniciones gratuitas e impúdicas en estas redes para lavarles la sangre de inocentes que derramaron sin piedad contra millones de colombianos de bien, que defienden a comandantes de las Farc, el Eln, el Epl, el M19 como luchadores merecedores, no de alguna condena o castigo sino de premios y distinciones.

    31 agosto de 2026, 1.379 Visualizaciones

  • Este hombre no es un desleal

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    Amigos de estas redes, este hombre no es un desleal, no es un traidor, no es un corrupto. Como todo general en guerra, es capaz de parar un combate para procurar que los heridos reciban atención. Este hombre arriesgó su vida para salvar a Colombia del castrochavismo, se enfrentó en SantoDomingo a los presidentes del Alba, Chávez, Correa, la Kirchner, etc, él solo, después de haber ordenado el bombardeo donde cayó Raúl Reyes, este hombre lideró la Operación Jaque una de las más aplaudidas en el mundo militar.

    Este hombre es humano y comete errores porque no es un dios, tiene una familia que defiende a capa y espada. Este hombre ha sido linchado por la extrema izquierda, ha sido víctima de persecuciones físicas por atentados y judiciales por montajes como los liderados por Cepeda y Petro. Contra él se han ensañado con el propósito de anularlo, de encarcelarlo y hasta de matarlo.

    Y aún, en medio de todo, así como es combativo ante los terroristas, y de contundente con su palabra es capaz de cantarles poemas a las mujeres y de hacer chanzas con la gente común y corriente.

    Por favor, no sean injustos, no lo crucifiquemos, no nos avalancemos contra el "Cucho" al estilo de las hienas, en manadas.

    Uribe es un luchador de todas las horas por este país, por su bienestar, por su libertad. Si Ustedes creen que cometió un error por haber impulsado que la bancada del CD votara a favor de la salida de Petro del país, pues háganselo saber y sentir, pero díganselo de buenas maneras, en vez de ponerlo en la Picota pública.  Los rivales de él son otros conocidos de autos, no debemos irrespetarlo situándolo en estacas ajenas y extrañas. Uribe no es enemigo del presidente De La Espriella, ya lo ha demostrado y así lo veremos en adelante.

    14 ago. 2026, 10,2 mil, Visualizaciones

     

    ¿Pueden hacer pactos sin dejar de ser enemigos o rivales y sin que ello signifique traición?

    Una Navidad histórica en 1914. Ocurrió en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial cuando soldados alemanes cantaban villancicos, al otro lado soldados británicos al escucharlos también cantaron creándose un ambiente de fraternidad increible entre quienes se enfrentaban a muerte.

    La historia cuenta que los soldados intercambiaron insignias y otros detalles, se abrazaron y hasta hablaron de sus vidas. Más de cien mil soldados suspendieron por al menos tres días las hostilidades sin firmar ningín acuerdo y sin renunciar a su deber, sin cambiar de bando ni nada por el estilo.

    La batalla se reinició por presión de los altos mandos, los "puros y duros" capitanes que dieron la orden de reiniciar el combate con el enemigo.

    Si quieres leer más sobre este episodio, tranquilos, no hay que ser historiador, al alcance de todos consulta Wikipedia y Google, también hay una película. A lo mejor entendemos que entre enemigos a muerte a veces se producen algunos acuerdos como los que se dan por ejemplo, entre la Rusia invasora y la Ucrania atacada por los rusos para intercambiar cadáveres, heridos y hasta soldados ilesos.

    14 agosto de 2026, 271 Visualizaciones

    Darío Acevedo Carmona, agosto de 2026

  • Un permiso tóxico, pero no ilegal

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    Si hay algo en lo que durante largos años he aprendido con total certeza es que la política es absolutamente imposible entenderla con plena certeza.

    A raíz del bullicio que se ha suscitado en el país por el otorgamiento de un permiso de salida al exterior del expresidente Gustavo Petro, y dadas las tensiones y crispación alrededor de la gestión del mandatario salido y las sospechas sobre los líos propiciados durante su desastrosa y cuestionable gestión, así como las no resueltas divergencias entre el partido Centro Democrático y un sector muy combativo del nuevo partido creado alrededor de la figura del presidente De la Espriella, consideré pertinente solicitar explicaciones a la bancada del Centro Democrático y opiniones y análisis de especialistas.

    La primera que pude leer en la noche del pasado jueves, fue la del presidente Uribe, luego algunas columnas, entre ellas destaco la del exmagistrado Jesús Vallejo en La linterna Azul, la de Arley Sánchez en Vanguardia, la de Santiago Vélez en El Espectador. Muchas otras voces han plasmado sus puntos de vista negativos, ácidos, de apoyo, burlescos, descalificadores en las redes. No han faltado las caricaturas que por su naturaleza se mofan de la situación. También han hecho sentir su voz congresistas de diferentes agrupaciones.

    Como quiera que el tema tiene que ver con una disposición contemplada por la hoy muy socorrida y defendida Constitución, veamos qué es lo que dice al respeto el inciso tercero del artículo 192: “El Presidente de la República, o quien haya ocupado la Presidencia a título de encargado, no podrá salir del país dentro del año siguiente a la fecha en que cesó en el ejercicio de sus funciones, sin permiso previo del senado”.

    Esto quiere decir que los senadores por las razones que ellos mismos se formen votan por el sí o por el no la petición de un expresidente. En ningún caso incurrirán en falta penal o disciplinaria, en ningún caso podrán ser acusados de negligencia, complicidad, simpatía, apoyo o cualquiera otra valoración subjetiva. La negativa no puede suponer una negación del buen nombre ni de algún derecho vigente ni una condena sin juicio del exmandatario. Cada senador es libre de votar según su motivación.

    Pienso, después de reflexionar sobre todo lo que se ha dicho y escrito que el escándalo se desató en un ambiente político crispado, por las desavenencias entre abelardistas y uribistas y por las malas sensaciones y sospechas de corrupción, inmoralidad, nepotismo, comprobado exceso de topes de gastos en la campaña por la presidencia, ineptitud y vulgaridad del presidente Petro.

    Pero lo que puede ser razonable en justicia y derecho puede resultar de efectos fatales en política que no es una ciencia y una actividad de fácil comprensión racional en la que pueden ser más decisivas las pasiones que las razones.

    La coyuntura ha sido explotada al máximo por quienes desde las propias filas del uribismo y del Centro Democrático tildan al expresidente de “traidor”, de “amiguis” de Petro y otros fulminantes epítetos y quienes aprovechan para engrandecer las toldas del partido que consideran como de auténtica derecha “Defensores de la Patria”.

    Ofrezco mi punto de vista: primero y ante todo, el hecho en cuestión no tiene porqué dar lugar a que se vilipendie y se mancille el buen nombre, la honra, la trayectoria exitosa del Gran Colombiano, a que se desconozca su heroica derrota del terrorismo fariano y que bajo su liderazgo se haya evitado que el país cayera en manos del terrorismo comunista. El expresidente Uribe no es ni presume ser un dios, no predica dogmas sino principios, se reconoce a sí mismo como sujeto de errores, pero no hay en su vida pública nada que se le pueda endilgar como debilidad o entrega o complicidad con el castrochavismo o de colegaje con Petro por gestos que cualquier demócrata puede tener con sus opositores o contradictores.

    Tampoco es justo condenar al mayor de los oprobios a los senadores del Centro Democrático y al partido que representan porque nada que pueda humillar sus carreras que en la mayoría de los casos es una experiencia novedosa.

    Es desacertado que algunos sectores se dejen llevar hacia un cisma entre gobierno y congresistas del CD a pesar de encuentros que han tenido lugar. No se ha debilitado el mensaje del CD de actuar del lado del gobierno, así que lo que se les puede demandar a los más enconados críticos de Uribe y del CD es  que le bajen a los decibeles y dejen de magnificar o distorsionar acuerdos sobre aspectos de mecánica o de procedimiento o  de actos que pueden ir en la dirección de que la idea u objetivo de un demócrata no consiste borrar o eliminar del escenario político a sus contradictores. Así lo demostró el expresidente Uribe cuando dispuso la mayor protección a opositores amenazados durante sus dos mandatos, incluyendo a dirigentes como Petro.

    En conclusión, pienso que hubo un error al no haber calculado el daño político por la aprobación del permiso de salida para Petro y que creyeron erróneamente que haberlo negado significaba una violación de su derecho a defenderse o una condena anticipada.

    Darío Acevedo Carmona, 14 de agosto de 2026

  • Trump: realidad y mentiras

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    Desde 2025 el presidente de EE. UU. Donald Trump dejó en claro tres objetivos en su conflicto con Irán. 1. Exigirle a Irán renunciar a enriquecer uranio con fines de dotarse de armas nucleares. 2. No buscar apropiarse de su riqueza petrolera, y 3. No dominar el Estrecho de Ormuz. Trump siempre buscó una negociación diplomática con ese país sin renunciar al uso de la fuerza en caso de una respuesta negativa del régimen de los ayatolas. En una primera demostración en junio de 2025 ordenó el bombardeo de una base subterránea donde se adelantaba en secreto el proceso de enriquecimiento de uranio con fines de obtener el arma nuclear. Sin embargo, el régimen Iraní, al parecer pudo salvar del desastre una buena parte del mineral radiactivo enriquecido, lo cual llevó al presidente Trump a renovar en sus amenazas, en alianza estrecha con Israel, a su vez amenazado con ser borrado del mapa por el régimen iraní.

    Tanto EE. UU. como Israel son objeto de una retórica agresiva, de exterminio, a los primeros los denomina el demonio del mundo y al segundo lo trata como el pueblo más despreciable que no merece un lugar en la tierra, discursos que unidos al irreversible proyecto de obtener el arma nuclear dispara las alarmas en ellos.

    es gobernado por fanáticos musulmanes, patrocina el terrorismo: Hamas, Hezbolá, la Yihad, los Hutíes, etc son terroristas, Irán y sus tentáculos juraron borrar del mapa a Israel.

    Hace varios años grupos terroristas pro Irán atacaron un barco americano y mataron más de 200 marines USA. Agentes de Irán volaron un edificio de judíos en Argentina.

    Es como tener un vecino que te escupe, te insulta, te agrede y con piedritas rompe los vidrios de tu casa, no te deja dormir, y luego quiere dotarse de un revolver para dispararte. No te quiere ver ni cerca ni lejos.

    Lo más fácil para un columnista opositor a Trump es banalizar lo que representa Irán, a tal punto que lo hace ver como la víctima, normaliza y oculta la amenaza nuclear de Irán que de llegar a tenerla la lanzaría contra sus dos enemigos.

    Eso es lo que omiten estos expertos en guerras. Muy fácil, así ser pacifistas cuando lo que se esconde es la campaña de difamación con miras a las elecciones de noviembre.

    Darío Acevedo Carmona, mayo de 2026