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VentanaAbierta - Page 3

  • EE. UU. e Israel contra Irán, una guerra incomprendida

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    La opinión antinorteamericana junto con medios antitrumpistas y, por supuesto, los enemigos históricos de Estados Unidos han impuesto una versión de la guerra de los EE. UU. e Israel contra Irán en la que invisibilizan las motivaciones centrales del ataque de los dos aliados históricos contra el centro generador de terrorismo del Oriente Medio.

    No fue Estados Unidos quien amenazó a Irán para dominarlo o exterminarlo con su poder nuclear. Tampoco fue Israel el que se propuso borrar de la faz de la tierra a los iraníes.

    Las cosas son todo lo contrario. Desde el triunfo de la revolución religiosa de los ayatolas lideradas por Khomeini en 1979, los nuevos gobernantes crearon un sentimiento de odio frente a Occidente y en especial contra Los Estados Unidos e Israel. Se dedicaron a organizar, financiar y armar grupos y movimientos de corte terrorista. 

    La retórica antisemita y antinorteamericana maduró hasta convertir sus amenazas en parte fundamental de sus planes militares: investigación nuclear, construcción de misiles de mediano y largo alcance y medios de ataque de sus aliados por fuera de sus fronteras.

    En junio de 2025 en el marco de la guerra de Israel contra Hamas, la milicia Hezbolá y otras facciones yihadistas proiraníes, el gobierno de Israel entendió que tales conflictos no tendrían forma de ser superados si a su vez no se derrotaba a su inspirador y financiador, el Irán de los ayatolas.

    Pero, tenían claro que por sí solos no podrían derrotar al adversario, y entonces forjaron una alianza con los EE. UU. víctima de amenaza nuclear por parte del régimen de los fundamentalistas musulmanes.

    Ahí tomó forma la estrategia de atacarlo conjuntamente a mediados de 2025 después de no haber recibido respuesta a requerimientos de desistimiento de sus amenazas.

    Aunque Irán recibió golpes severos a su infraestructura militar, la inteligencia del Mossad y la CIA dieron cuenta de la pervivencia de las amenazas y de una recuperación de aquellos ataques, por tanto, que dicha circunstancia significaba el renacer del peligro del arma nuclear contra Estados Unidos y del deseo de desaparecer a Israel del mapa mundial.

    Analistas de distintos medios, plataformas y redes, la ONU, la OTAN y gobiernos europeos que se supone son amigos de EE. UU. omiten referirse a esa perturbadora información de tal forma que la acción guerrera de EE. UU. e Israel se presenta como una guerra de agresión, una violación de la soberanía de Irán y una infracción del derecho internacional.

    Esa labor de borrar las motivaciones originales está acompañada de afirmaciones basadas en especulaciones como la de sostener que Trump y sus Secretarios de Guerra y de Estado, el Pentágono y asesores, se equivocaron en el planeamiento de las actuales operaciones, se centran en la supuesta confusión del presidente Trump cuando, en apariencia y quizás con fines de confundir al adversario, hace declaraciones contradictorias y confusas o incoherente

    Se les olvida la experiencia en Venezuela a la que Trump se resolvió después de varios meses de "asfixiante" espera. Minimizan y hasta desconocen los llamados previos al inicio de hostilidades y posteriores invitaciones del presidente Trump para adelantar conversaciones con fines de encontrar una solución negociada.

    De otra parte, Estados Unidos ha recibido suficiente demostración de la ingratitud de sus socios de la OTAN y de los países que ha protegido con sus bases a lo largo de la guerra fría y en los años posteriopres al derrumbe soviético.

    ¿Faltaba algo más? Durante más de ocho décadas amplios sectores de la población europea azuzados por grupos comunistas, nacionalistas y socialdemócratas convirtieron a los héroes de su liberación del yugo nazi fascista en objeto de su rechazo y hasta enemistad.

    El efecfo de esa actitud inamistosa es lo que estamos presenciando en todo su esplendor por parte de mandatarios, intelectuales, analistas, pazólogos que, en nombre de principios inmutables, ahora sí, invocan la soberanía de un país que abiertamente patrocina el terrorismo con su apoyo a Hamas, Hezbolá, a los yihadistas, los hutíes y a otros grupos que atacan desde la clandestinidad, se mueven en secreto y en veces con el apoyo de gobiernos cómplices.

    Un principio que algunos de ellos silencian ante la agresión rusa a Ucrania a pesar de que en tal caso lo que sobresale y es reconocido por el dictador Putin es su ambición de adueñarse de ese país o de gran parte de su territorio sin tener una excusa válida para intentarlo.

    No voy a especular sobre los problemas de las tácticas de guerra en este conflicto del Medio Oriente, sobre la situación del momento, que es lo que hacen politólogos que de la noche a la mañana emergen como especialistas de la guerra y de la geopolítica del problema, dejando a la vista y al oido que se quedan en la simple opinión y dando rienda suelta, caso algunos medios europeos como France24 y DW a su sesgo antinorteamericano y antiisraelí.

    Muy grave que los desencuentros entre EE. UU. e Israel con la Unión Europea que vienen de años de atrás, maduren hasta la ruptura de uno de los dos grandes pactos en torno de los cuales giró la "Guerra Fría", tal como se desprende del evidente y razonable disgusto del presidente Trump y su Secretario de Estado Marco Rubio.

    No es algo deseable, puede derivarse hacia una situación de desestabilidad, temores, caos y guerrerismo ante la ausencia de gobiernos que lideren la contención y la disuasión.

    Cuánta falta hacen voces como la del recordado filósofo de mayo del 68 francés, André Glucksman, quien años después de ese movimiento y de haber superado su militancia maoísta, escribió un corto documento-carta de saludo y reconocimiento a sus "hermanos soldados norteamericanos" que ofrendaron con unas 30 mil vidas para liberar a Italia, Francia, Holanda y a Europa Occidental de la invasión nazi y posteriormente del expansionismo del régimen soviético. Atrás, fuera de la memoria, queda el gran Plan Marshall con el que EE. UU. financió la recuperación de la Europa de la Posguerra sumida en la miseria.

    Darío Acevedo Carmona, 7 de abril de 2026

  • 1. Pensamiento liberal, tendencias totalitarias y 2. Extremismo ideológico

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    La filosofía liberal, columna vertebral de la cultura Occidental, se caracteriza por ser una forma de pensar abierta, fluida, porosa. Una mirada a la manera como ha sido acogida, divulgada y adaptada por muchos países da cuenta de su gran diversidad y por ende, riqueza.

    Los conceptos de libertad, razón, democracia, república, separación de poderes, economía de mercado, el pensamiento utilitario y el positivista son recreados por filósofos y lideres políticos aquí y allá como componentes, junto con uno de sus grandes productos, el capitalismo, de lo que se dado en llamar la Modernidad son sus banderas y referentes.

    Se diferencia, debido a su condición abierta, de los dogmas tan propios del pensamiento y de las doctrinas totalitarias como el nazismo y el comunismo, que no pueden ser considerados como desarrollos de la Modernidad sino como sus contrarios.

    El pensamiento totalitario exige la pureza ideológica, exige a las estructuras partidistas que lo divulgan establecer mecanismos y técnicas de supervisión, vigilancia y censura y prepara el camino para que una vez accedan al poder establezcan el castigo de las desviaciones con cárcel, torturas y destierros y califiquen de traidores a la causa a los críticos y disidentes.

    La separación de la iglesia y el estado, obra moderna, de la que se desprende la diferencia entre política y religión quedan maltrechas cuando aún hoy en día, en el mundo, en campos de la izquierda se grita "patria o muerte" se impone la supremacía del partido o de los blancos o del tirano elevadas a trono celestial, y en el de la derecha hay quienes se proclaman dueños del poder, la razón y la verdad, son lo que descalifican a quienes se "contaminan" por firmar acuerdos con fuerzas políticas de corte moderado o centrista.

    Las tendencias y líderes políticos puristas ideológicos se obstinan en desconocer la diversidad entre los humanos, entre sus culturas, en sus sociedades y creen que la tolerancia es una concesión de la democracia. No aceptan que el mundo no siempre es binario y que hay lucha y guerra cuando son las circunstancias y los hechos los que las impulsan. En general prestan poca atención al contexto y a la correlación de fuerzas piezas claves en el diseño de planes de acción.

    Y esa es la paradoja, que los puristas detestan de la democracia y la libertad, ¿por qué? Porque son ideas que, por ser abiertas, es decir, libres, no pueden negarse a sí mismas. Esa condición es aprovechada por el totalitarismo cuyo caldo de cultivo es la pretensión de la pureza y la rigidez ideológica.

    Darío Acevedo Carmona, 19 marzo de 2026, 105 Visualizaciones

     

    2. Extremismo ideológico

    En política se califica de extremista a las tendencias que sostienen causas e ideas de superioridad y buscan establecer regímenes políticos de exclusión, estableciendo prerrogativas supuestamente de orden natural o dadas por mandato divino.

    Además, se caracterizan por justificar la violencia, medidas de exterminio o desconocimiento de derechos, abolición de la democracia y las libertades, persecución sistemática y linchamiento moral de los rivales o contrarios y formación de sistemas totalitarios de partidos únicos y anulación de la libertad de prensa y de opinión.

    Entre los casos más recientes figuran el nazismo, el fascismo, el comunismo, el apartheid, el islamismo fundamentalista.

    Por eso, carece de sustento tildar de extremistas a fuerzas que se atienen a las reglas del juego democrático, que defienden las libertades, la propiedad privada, la tolerancia religiosa, el republicanismo, la separación de poderes, la igualdad ante la ley, etc.

    Y que en Colombia gobernantes y candidatos a la presidencia que se han caracterizado por defender la supremacía de las llamadas "clases populares", "clase obrera" o "el pueblo" expresiones de uso y abuso por los comunistas, que son amistosos y justifican la existencia de grupos armados ilegales, vengan ahora a tildar de extremistas de la derecha a movimientos y candidatos sobre los cuales no hay indicios, con el fin de desacreditarlos.

    Darío Acevedo C. 22 de abril de 2026, 348 visualizaciones

  • Miscelánea marzo 2026 1. Escenarios primera vuelta presidencial y 2. El ataque de Iván Cepeda contra Antioquia

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    ¿Cómo la veo? Dada la decisión de Paloma Valencia al escoger a Juan Daniel Oviedo como su fórmula presidencial, se completa el tarjetón presidencial que contiene otras 15 o 16 duplas más.

    No me gusta entrar en juegos hipotéticos, pero creo que hay suficiente evidencia que, en la carrera por la presidencia que apenas comienza, solo tres de los aspirantes tienen reales opciones de pasar a la segunda vuelta. Es decir, el 31 de mayo de 2026 no sabremos quien será el nuevo presidente de Colombia.

    En términos especulativos tendremos, entonces, cuatro (4) escenarios al cabo de la primera vuelta:

    1. Que sea Paloma Valencia quien obtenga la mayor votación, en segundo lugar, resulte Iván Cepeda y el tercero sea Abelardo De La Espriella. En lógica y teniendo en cuenta la cercanía ideológica ente Paloma y Abelardo, este último la apoyará para derrotar a Cepeda.
    2. Que De la Espriella obtenga mayoría, Cepeda quede de segundo y Paloma en tercer lugar, la consecuencia es similar a la anterior, es decir, por afinidad ideológica Paloma apoyará a De La Espriella.
    3. Si el primero y segundo lugar en votos lo obtiene Paloma y Abelardo en cualquier orden, la "pelea" queda entre amigos y sale del juego Cepeda.
    4. Si es Cepeda el que saque mayoría, tanto Paloma como Abelardo, independiente del lugar que ocupen, (segundo o tercero), tendrán el deber de ayudarse para derrotar a Cepeda. Así ocurrión en Chile recientemente con la elección de Kast, cuando dos candidatos de derecha fueron derrotados por una candidata comunista en primera vuelta y en la segunda se invirtió el resultado por la alianza de las derechas.

    12 marzo 2026, 45,4 mil, Visualizaciones

    2. El ataque de Iván Cepeda contra Antioquia

    Quizás no hay región colombiana que no haya sufrido la desgracia de ser utilizada y violentada por el narcotráfico, las guerrillas, el paramilitarismo. Por eso lo que el candidato de los comunistas y del corrupto gobierno Petro, el sr Cepeda, ha declarado en el sentido de que Antioquia es la cuna de ese y además de lo que él llama, como consigna que es de su cosecha, "terrorismo de estado", hace parte de su acostumbrado estilo de perfilar y perseguir, a través de su inmenso aparato de propaganda, Movice (Movimiento víctimas de crímenes de estado), a sus rivales y contrincantes políticos e ideológicos. Su estilo, bastante propio de sectas comunistas y de grupos de matoneadores fascistas, es, como se puede ver en esta declaración, una palmaria demostración de su obsesión que ahora busca transferir desde su enfermizo antiuribismo a los antioqueños como pueblo. El pujante pueblo antioqueño, el emprendedor donde nació la industrialización de Colombia, el que es el mayor contribuyente de las finanzas públicas, la patria de Chica de hombres que le han dado lustre a la región y a Colombia como Fernando Botero, de escritores como Manuel Mejía Vallejo entre muchos otros, de deportistas como Cochise Rodríguez, Mariana Pajón, de cantantes como Juanes y Balvin, científicos, hombres de empresa, gobernantes como Ospina Pérez, Carlos E. Restrepo, Alvaro Uribe, Belisario Betancur, de militares como José María Córdoba, es ahora objeto de esa bajeza de uso común por difamadores, al ser perfilada como tierra de maldad, desfigurando lo que en realidad ha sucedido con Colombia entera que ha sido y es víctima de todo tipo de malandros. Sí, víctimas de gente violenta hasta los tuétanos que ha anegado en sangre a los colombianos como las guerrillas que el senador candidato omite tocar. "Iván Cepeda desató rechazo en Antioquia tras afirmar que el departamento fue “cuna de la parapolítica, la narcoeconomía y el terrorismo de Estado”

    https://ifmnoticias.com/ivan-cepeda-desato-rechazo-en-antioquia-tras-afirmar-que-el-departamento-fue-cuna-de-la-parapolitica-la-narcoeconomia-y-el-terrorismo-de-estado/

    Darío Acevedo Carmona, 15 de marzo de 2026

  • 1. Insólito por decir lo menos y 2. Alzan su voz contra Trump y Netanyahu

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    En las elecciones del 8 de marzo pasado se dieron hechos bien insólitos: se eligió por ejemplo una persona que invitó a "quemar" a un rival y visitó cárceles para hacer acuerdos con delincuentes de los duros. Fue elegida una persona que desde su rango de congresista invitó a violar derechos de los obreros en su empresa familiar. A otro que, embriagado, se enredó con una mujer de calle y protagonizó un escándalo porque no lo dejaron ingresar a un hotel. Para reflexionar hondo, cómo es posible que el presidente en ejercicio se queje de no tener dinero, pero contrata a miles de personas en modo de prestación de servicios pocos días antes de entrar en vigor la ley de garantías, y luego se queje de no disponer de dinero para pagar el auxilio a los "viejitos".

    Además, que interviene en la campaña haciendo comentarios indebidos sin ser investigado. También se vio en acción un ministro de estado, personaje muy hábil en artimañas electorales, experto en reparto de grandes sumas de dinero antes de la votación y que tiene procesos judiciales por corrupción que duermen el sueño eterno.

    No se entiende, pero fue muy visible y de un realismo asustador que los candidatos de un gobierno que navega en ríos de corrupción, cuyo líder vive de viaje en viaje, que deja huella por destruir la salud, intervenir pensiones privadas, especular con ideas absurdas, presumir de líder mundial, protagonizar escándalos, ser piadoso con sus funcionarios corrompidos, y que aparezca con un mágico 49 % de favorabilidad y que en vez de desgaste sea favorecido con una gran votación? Increíble fenómeno. Que hablen los especialistas y den luces al respecto porque, como se dice en una canción "no puede ser, cómo el perico teniendo un hueco debajo del pico pueda comer, no puede ser".

    Darío Acevedo Carmona, 10 marzo de 2026, 4.599 Visualizaciones

     

    2. Alzan su voz contra Trump y Netanyahu

    Los que nunca condenaron la agresión rusa contra Ucrania, los que minimizaron la horrible masacre del 7 octubre de 2023 contra Israel. Los que nada dijeron de los ataques terroristas de Hezbolá y de los Hutíes en el sur del Líbano y en el Estrecho de Bab el-Mandeb.

    Los que omiten hablar del peligro de un arma nuclear en manos del temible y terrorista régimen de los ayatolas de Irán y de su financiación de Hamás, Hezbolá, Yihad, Hutíes. Los que no vieron ni oyeron del asesinato de más de veinte mil ciudadanos de Irán que reclamaban por bienestar, democracia y libertad.

    Los que siempre han defendido el represivo, reaccionario y dictatorial régimen de Cuba, los que han callado ante la ominosa dictadura de la dinastía medieval de los Kim en Corea del Norte ya en posesión de armas nucleares y misiles balísticos.

    Todos ellos, entre comunistas, medioizquierdistas, socialbacanes, demócratas de mediopelo, progres, pobrecistas, arman coro mundial liderados por decrépitos marxistas y medios internacionales financiados sin control por gobiernos o cómplices o indiferentes ante los verdaderos enemigos de la libertad, la democracia y la civilización Occidental.

    Darío Acevedo Carmona, 4 marzo de 2026, 1.101 Visualizaciones

  • Soberanías

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    De límites, mapas y soberanías de imperios, reinos y países se habla desde que los seres humanos han tratado de organizar su existencia como un estado. Sobre esas nociones rigen normas y tratados entre los gobiernos y las autoridades que tienen la función de evitar guerras por el control de territorios en disputa. No siempre, hasta el sol de nuestros días, esa función ha sido eficaz.

    La geografía humana y otras disciplinas han aportado estudios que no siempre son útiles, así mismo, los estados se han esforzado creando organismos, cortes o tribunales y aún así, los conflictos entre los países se mantienen vigentes.

    Dos guerras mundiales e innumerables conflictos armados en los dos íultimos siglos y medio son evidencia de la fragilidad de algunos principios y normas y de como no siempre tienen la eficacia de evitar conflictos o violaciones por parte de gobiernos y movimientos políticos.

    Ejemplo de ello es, la existencia de la ONU y toda la estela de organizaciones creadas al finalizar la Segunda Guerra Mundial encargadas de formular y hacer valer acuerdos internacionales …

    Darío Acevedo Carmona, enero 2026

  • ¿La izquierda democrática tiene algo por decir?

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    A quienes se consideran de izquierda decente, dirigentes políticos, sindicales, académicos, no necesariamente militantes ni obligadamente marxistas. Quiero invitarlos, no a renunciar a sus ideas y aspiraciones políticas sino a desmarcarse del corrupto gobierno de Gustavo Petro, de su desorden para dirigir el país, su incontrolable narcisismo, su constante transgresión de normas y regulaciones propias de la administración pública, por su habitual choque con las cortes y el Congreso de la República, sus exhibiciones contra el decoro de su cargo, de sus frecuentes e inútiles viajes que aprovecha para dar rienda suelta a sus ínfulas de líder mundial y del desastre económico que ha causado, de su desbordamiento en los contratos de prestación de servicios, de su autoritarismo en el trato con sus funcionarios, de su obrar destructivo del sistema de salud, vía decreto en contravía del rechazo de su proyecto de ley  por el Congreso, de su invocación sistemática al odio entre sectores de la sociedad y en particular contra los empresarios, de sus amenazas hilarantes contra la Constitución que juró defender, para no hablar del exhibicionismo en sus asuntos íntimos, etc.

    Desde muchos años atrás Colombia ha presenciado ingentes esfuerzos de parte de quienes siempre se opusieron a la lucha armada como forma de lucha para alcanzar el poder y recorrieron en medio de incomprensiones y hasta persecuciones en la vía pacífica y en el mejoramiento a través de reformas del sistema democrático cuyo momento cumbre se produjo con la adopción de una nueva constitución en 1991, por todos aplaudida como un tratado de paz, progreso y garantías.

    Las izquierdas que se acogieron a esa nueva y esperanzadora realidad han avanzado en la legitimación de sus métodos, sus discursos y sus programas y lograron conquistar espacios en cargos importantes del estado a través de las disputas electorales. Alcaldías, gobernaciones, ministerios entre muchos otros han sido ejercidos por personas de izquierda que han respetado esas dignidades.

    Todo esto es lo que, desgraciadamente para ustedes, para nuestra democracia y para el país ha sido puesto en peligro por el gobierno actual con su forma de ejercer y proceder en el mando. Un presidente que asumió el mando con garantías no obstante los temores que despertó en amplios sectores de la sociedad.

    Pero también, está en riesgo muy alto que, ad-portas de la elección de un nuevo presidente, avance como opción continuista apoyada por una izquierda que no ha sido crítica con el errático y erosionante comportamiento de su conductor, una candidatura que se presenta fiel a Gustavo Petro y su gestión.

    Por estas razones, pienso que el modelo de cultura política que se forjó en el mundo occidental, con relieve significativo en Europa, a saber, la coexistencia entre fuerzas de izquierda y de derecha en la arena política que ha propiciado el debate de álgidos problemas bajo condiciones garantistas ante firmeza y vehemencia en las retóricas argumentales, que es lo que en buscábamos ver hecho realidad en la Colombia de fines de siglo XX y en lo corrido del XXI, está en peligro cuando, además de lo ya expuesto se amenaza con la convocatoria de asambleas constituyentes e ideas contrarias a la libertad económica y de su perpetuación en el poder.

    Lo digo y lo pregono siguiendo a ese gran filósofo italiano Norberto Bobbio quien en su vibrante ensayo "Izquierda y Derecha" planteó tal hipótesis de difícil asimilación en tiempos turbulentos. Sin fundirse, sin romanticismo, sin idealización de un mundo de fraternidades, pero sí de respeto, por valores esenciales a ambos polos de la disputa, sin miedo a la controversia

    Nadie con dos dedos de frente puede proponer en nuestro atribulado país que la corrupción boyante que padecemos sea un ejemplo por seguir. Nadie debe proponer negociaciones incondicionales con los grupos que tanto dolor le han causado a la patria. Nadie debe impulsar ideas de odio hacia sectores de la sociedad civil como empresarios, sindicalistas, indígenas, campesinos, etc. Nadie debe apoyar propuestas de desestabilización institucional como la de convocar asambleas constituyentes. Nadie debe negarse a reconocer que tenemos el deber de crear soluciones para conjurar la pobreza y mejorar las condiciones de vida de población en condiciones precarias.

    Los candidatos que compiten por la presidencia con alguna excepción y diferentes énfasis se refieren a estos problemas. Es claro que no piensan igual, nadie se puede asustar porque se agiten las diferencias ya que ellas son las que la democracia regula y permite.

    Señores de la izquierda decente o izquierda democrática no se queden callados, ser críticos con la política y el proyecto continuista no los deshonra, todo lo contrario, y enaltece la lucha electoral.

    Darío Acevedo Carmona, marzo 20 de 2026

  • Defender a Uribe

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    Durante décadas, desde su gestión como gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez ha sido víctima de una persecución implacable por parte de las guerrillas, del eficaz frente civil de aquellas y por ongs claramente influenciadas por sectores y líderes de extrema izquierda.

    En el marco de tal acción, se fijó el objetivo indeclinable de destruirlo políticamente y hasta físicamente. Borrarlo del escenario, en tanto era calificado como el "enemigo" más peligroso para su conquista del poder.

    Con ese fin, diseñaron poderosas campañas de difamación callejera, consignas, denuncias penales, denuncias internacionales (recordemos los mítines de la mamertería en ciudades visitadas por AUV siendo presidente de la República.

    Esa campaña nacida en Antioquia pretendía mostrarlo como un líder autoritario, violador de los derechos humanos, fundador de grupos paramilitares y coautor de asesinatos de líderes sociales y de masacres, recibió el apoyo de un pequeño sector de servidores judiciales dirigido por quien fuera uno de los jefes del M-19, quien, prevalido de su cargo y haciendo caso omiso de su impedimento ético (guerrilleros perdonados en proceso de paz convertidos en jueces investigadores de grupos paramilitares entre los cuales sembraron  la presencia del expresidente), compulsó copias a la Corte Suprema siendo presidente el Dr Uribe.

    De esa manera se produjo un inmenso salto en toda la campaña cuando un sector de la rama judicial de Antioquia otorgó validez a lo que hasta entonces era una burda, y lo sigue siendo, campaña que se renueva en época electoral con el nefando propósito de afectar electoralmente las aspiraciones del expresidente y del partido Centro Democrático por él creado.

    La campaña no cesa, pero hay una novedad inadvertida, Álvaro Uribe Vélez, ha sido convertido en el gobierno del exguerrillero del M-19, Gustavo Petro, en un objetivo de estado, tan claro como el brillo del sol, que, funcionarios de alto nivel como el senador Cepeda, entre otros, utilizan espacios y cargos de estado para reforzar el máximo objetivo que se trazaron hace ya casi tres décadas: destruir a Uribe y a su legado. Ya se cuestiona que pueda defenderse en ley y se busca sabotear los fallos que le han sido favorables.

    Es hora de que el uribismo organizado y sus amigos en política, unan esfuerzos para organizar una poderosa y vibrante campaña en defensa del expresidente Álvaro Uribe Vélez, tanto en el orden nacional como en la esfera internacional.

    Darío Acevedo Carmona, 20 de febrero de 2026

  • Cuando la propaganda suplanta la verdad: la izquierda y el expresidente Uribe

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    Las técnicas de propaganda de masas se ensayaron con grandes resultados por regímenes dictatoriales. Los más visibles ante la historia son las del nazismo liderado por Hitler-Gooebels y la otra, la comunista soviética ordenada por el dúo maléfico Stalin-Beria.

    Traigo a cuento el tema porque tiene en Colombia buenos alumnos que, no obstante décadas de esfuerzos inconmensurables y poco fructíferos, cosechan hoy el fruto de su persistencia, de su obstinación y de su fé en la filosofía marxista y en las políticas del variopinto campo de las izquierdas comunistas y, por supuesto gracias al abuso de poder por parte de Gustavo Petro hoy consagrado líder de esa cofradía.

    Por supuesto, porque estamos en presencia de un escandaloso alboroto de los eternos enemigos del ex presidente Álvaro Uribe Vélez que, con motivo de la orden de libertad emanada del Tribunal Superior de Bogotá, están recurriendo a antiguas campañas de difamación con las que nos notifican que no cejarán en su empeño por "borrar de la historia" al caudillo que los derrotó en los campos militar y político.

     

    No me ocuparé de desmentir lo que nunca pudieron demostrar sino de mostrar los ejes de esa técnica de propaganda ideológica y política que pretende imponerse sobre la realidad de los hechos a punta de sistemáticos mensajes creados artificiosamente por especialistas en divulgación en oficinas creadas por la alta dirigencia de esos movimientos.

    Vamos al grano. ¿Cuál es el primer elemento de la propaganda política de masas dictatorial y totalitaria(PPMDT)? La adopción de una ideología basada en la supremacía de raza, clase o nación, que por ser tal, está destinada a salvar la humanidad prometiendo el paraíso en la tierra. Una corriente  de historiadores la califica de historia finalista en cuanto se basa en la idea de una humanidad en cumplimiento de una misión.

    Una segunda característica de la PPMDT es de tipo organizacional paraestatal, parapolicial y o paramilitar que pueden actuar por fuera del obstáculo de un marco legal aún vigente. Se trata de estructuras de una rígida, estricta y jerarquizada disciplina dispuesta a ejecutar las órdenes superiores para controlar los comportamientos de la sociedad, del pensamiento, de la lealtad, al Fhurer, al camarada Secretario General, al partido, al nuevo orden, etc.

    Un tercer componente del PPMDT es el relativo a la formación de ideas centrales o ideas fuerza convertidas en bandera, a través de frases legitimadoras no dispuestas al debate o la controversia. Deben ser recitadas en mítines, plantones, inscritas en pasacalles, murales, titulares de prensa con las que se exaltan las virtudes del modelo totalitario, se justifica el proyecto, se alaba al líder supremo, se le endiosa, que se conoce como el culto a la personalidad. Ejemplos de ello: Hitler, Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Kim il Sung y familia, Fidel, el Ché Guevara, ídolos consagrados en el altar de esas dictaduras que representan.

    La cuarta pieza del engranaje versa sobre la revisión de la historia pues en tratándose de una ideología “perfecta” nada de los pasados  merece ser reconocido o bien valorado, es lo que llamamos “revisionismo histórico” que procura establecer unos nuevos paradigmas ideológicos, nuevas fechas, nuevos héroes, otras batallas y gestas que dan fundamento al nuevo orden o a la nueva sociedad virtuosa. Se elimina o se destruye la biblioteca sionista, burguesa, colonialista e imperialista. Se abjura del debate y la controversia para imponer la verdad oficial por todos los medios posibles.

    Un quinto elemento de la PPMDP da cuenta  de cambios bruscos en las palabras y de alteración semántica orientados a la desestructuración de lo que ellos consideran lenguaje prefabricado y tendencioso. Una nueva palabrería florece desde esos círculos, grupos y células de activistas y de sus líderes. Hoyen día es lo que llamamos el proyecto Woke, el metalenguaje, la exaltación de las minorías, los subalternos, los vulnerables, etc. Desde ahí se produce nuevas narrativas, discursos, interpretaciones, versiones, etc.

    Sexta novedad, consecuente con la revisión de la historia deben ser revisados, cambiados y reelaborados los símbolos que la revolución adosada por la PPMDT debe destruir para crear y generar unos totalmente nuevos y según las circunstancias, modelados o reformados, como son el himno nacional, la bandera y el escudo que han dado cuenta de la identidad nacional.

    Habría otras características por mencionar, pero, este escrito no tiene el alcance o la pretensión de agotar un tema tan delicado  no solo para las ciencias sociales sino para la acción política en democracia

    Y es precisamente sobre lo que quiero dar fin parcial a estos apuntes aludiendo a la manera como la izquierda comunista y las izquierdas más radicales de Colombia han tratado de enlodar e incriminar al expresidente Álvaro Uribe Vélez para acallarlo, enjuiciarlo, encarcelarlo, y borrarlo de la historia y del presente de Colombia.

    La PPMDT se la están tratando de aplicar a la letra desde aparatos, instituciones y líderes de amplio reconocimiento, partidos como el comunista, el Polo Democrático, el Pacto Histórico, sindicatos, cursos, dirigentes políticos, algunos magistrados, periódicos, líderes intelectuales, académicos, religiosos. Empoderados con la idea central del enemigo principal a destruir lo acusan  de crímenes horrendos, sobre los que no hay o no hubo dictamen contundente, se refieren a hechos crueles señalándolo ante públicos muy diversos y en distintos escenarios como verdades en las que la demostración fáctica y dialéctica está ausente.

    Se inventan cifras de falsos positivos, le atribuyen asesinatos y masacres de las que se han responsabilizado jefes paramilitares. Le organizan mítines provocadores, promueven insultos  y se inmiscuyen en sus actos para provocarlos. Hasta magnicidios y homicidios de colaboradores y amigos le han atribuido. Y todo ese pantano se lo tiran a punta de propaganda de masas que circula como reguero de pólvora por todos los confines.

    Si a pesar de esa gigantesca operación de destrucción y desprestigio Uribe se mantiene arriba en su buena imagen ante los colombianos y ante el mundo democrático no  es por propaganda, es por sus atributos de liderazgo, por su accionar transparente, por su franqueza, por su autocrítica, por un carisma de auténtico liderazgo.

    Por eso, están condenados al fracaso los esfuerzos de las bodegas y bodegueros prepagos por el gobierno Petro a pesar de ser miles los que reciben una paga para una realizar un encargo deleznable y perverso. No podrán cambiar las cifras de víctimas, no podrán achacarle víctimas de otros, no podrán hacerlo ver en masacres cometidas por jefes paramilitares, no podrán demostrar que asesinó o mandó a asesinar a x o y personaje o amigo para borrar evidencias, y no podrán porque todo aquello de lo que lo acusan no es demostrable fácticamente y porque todo lo que dicen es parte de una oleada de propaganda.

      Darío Acevedo Carmona, enero de 2026

  • Democracia o dictadura

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    Estas dos palabras tienen una posición destacada en la existencia humana de la era Moderna. Son antagónicas, quiere decir que no lo son solo por su significado literal sino por su impacto en la vida política y en la esfera académica.

    Un régimen o gobierno de tipo democrático, por ejemplo, no puede tranzar con la supresión del sufragio universal ni con la ausencia de un cuerpo fundamental de leyes o constitución que establece los límites del poder político y las normas de la vida ciudadana.

    A su vez, la dictadura presupone la anulación de libertades y derechos políticos, y en ese sentido, es enemiga, por ejemplo, del sufragio universal, de la libertad de prensa y de opinión, etc.

    En su propia esencia, la democracia es sistema abierto ambientado por el goce de amplias libertades lo cual la hace permeable a deformaciones causadas por las tendencias totalitarias y dictatoriales o por los vicios de sectores  que se aprovechan de su liberalidad para cometer actos de corrupción del erario y manipulación electoral. En cambio, la dictadura es un a modalidad de gobierno cerrada, poco expuesta a la apertura de la competencia electoral por el poder. Tiende, a falta de controles a abusos de poder y la sordera ante expresiones libertarias.

    Otra realidad binaria en el mundo Moderno, de la que algunos teóricos y especuladores creen posible escapar, es la relativa a las nociones que designan dos modelos económicos opuestos a saber: capitalismo y socialismo, y a la manera como estos se relacionan con democracia y dictadura.

    Hasta aquí quizás no haya gran debate, estamos en modo Perogrullo. Pero, al abrir nuestros ojos a lo que ha sucedido  en la humanidad en los casi últimos tres siglos la reflexión se pone color de hormiga.

    Las naciones modernas que surge en medio de compromisos y revoluciones se fundan en nuevos paradigmas: la primacía de la razón sobre la fé, el estado republicano contra el monarquismo absolutista, la separación de poderes, o sea la república, en lugar de su concentración en el rey o el monarca, el establecimiento de la ley fundamental o constitución en vez de los privilegios, el auge de la filosofía liberal inspirada y aplicada a la realidad económica y, con el inmenso progreso que se alcanzó en esos años, el problema de modelo de gobierno, y ahí es cuando la idea democrática surge en las constituciones francesa, norteamericana y en otros países como representación,  de otra noción importante para su desarrollo, la ciudadanía que destruye la división social del Ancien Regime de los tres órdenes: la nobleza, el clero y el tercer estado (pueblo dirán algunos).

    El parto de la democracia moderna representativa no es el de una criatura plenamente formada, es muy diferente a lo que hoy vemos, y me atrevo a pensar, que no ha llegado a su plena madurez, mucho menos a su agotamiento. En términos del ensayo, El fin de la Historia, del politólogo norteamericano, Francis Fukuyama, el modelo democrático no tiene al frente, en lo que se puede advertir, ni siquiera en diseño, un nuevo modelo de organización política. Esto quiere decir que la dictadura, cuyo significado es el poder absoluto concentrado en una persona, un grupo o partido, una clique u oligarquía, no es un modelo deseable, y el que pretendió tener fracasó estruendosamente a fines del siglo XX.

    En efecto, en un mundo abierto y libre, pujante, desde fines del XVIII en adelante, una intelectualidad sin amarres formula teorías sobre el desarrollo social y el económico con el fin de convertirlas en modelos ideales tendientes a subsanar las desigualdades de clase y acceso más amplio al poder político.

    Me referiré al más estructurado en sentido filosófico, al de mayor impacto en el mundo por cerca de siglo y medio, desde mediados del XIX.

    Marx y Engels ampliamente conocidos, a través del Manifiesto Comunista (1848) presentaron en sociedad su teoría a la denominaron “socialismo científico” basado en la binaria división de la sociedad entre proletarios (clase obrera, asalariados) y burguesía (capitalistas), es decir la teoría de la lucha de clases como motor de la historia.

     

    Algunas de las ideas allí consagradas como dogmas incuestionables, por ejemplo, reducen toda la historia humana a la lucha de clases, afirman que la violencia es la partera de la historia, plantean de manera profética, que la humanidad tiende hacia el comunismo etapa de comienzo de la verdadera historia en la que las clases y el estado desaparecerían. Pero para llegar a es momento, la sociedad ha de atravesar por una transición a la que denominan el socialismo consistente en la socialización de los medios de producción y para cuyo establecimiento, la clase obrera, supuestamente la más avanzada, será la directora y la vanguardia. Tal cometido solo será posible apelando a la violencia revolucionaria y una vez en el poder implantar la “dictadura del proletariado”.

    Tales ideas, convertidas en dogmas, especie de religión civil, fueron abrazadas por multitudes conducidas por partidos comunistas, guardianes de la doctrina, en principio en países de alto desarrollo capitalista. Pero, en contravía de las previsiones del Manifiesto que señalan la ineluctable revolución en los países de alto desarrollo capitalista, la primera revolución de enseña marxista se dio en la semifeudal Rusia zarista.

    Ese hecho marcó profundas revisiones de la doctrina hasta el punto de descargar entre los comunistas la realización de tareas no cumplidas por las “revoluciones burguesas” conocidas bajo distintos nombres: “Nueva Democracia, “Frentes Populares” o “Democracias Populares” puestas en marcha en diversas latitudes como en la China de Mao (1949), etc.

    Pero, fue precisamente el curso real  de la vida el que se encargó de demostrar, lo que ya habían advertido muchos líderes, filósofos sociólogos, a saber, que el comunismo no solo era una utopía sino que su fase previa, el socialismo, fracasó estrepitosamente  al implosionar su mayor experimento, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, seguida casi al unísono con el derrumbe de las dictaduras comunistas de los países de Europa Oriental donde el modelo había sido impuesto por orden de Stalin y la ocupación de sus territorios por las victoriosas tropas soviéticas en la Segunda Guerra Mundial.

    La crisis del modelo se extendió a la federación yugoeslava y en América Latina, aunque Cuba mantuvo su férrea dictadura, Fidel Castro con Lula da Silva y otros líderes comunistas adoptaron una línea cuyos lineamientos se fijaron en evento del Foro de Sao Paulo.

    La China de Mao fue la cereza de ese pastel al renunciar al socialismo que había dejado decenas de millones de muertos por el hambre, y establecer el capitalismo de libre mercado, casi a la manera como este sistema nació en el siglo XVIII.

    Son muchos los libros, ensayos, testimonios, novelas, escritos por historiadores, intelectuales, economistas, excomunistas, literatos, artistas y jueces, que han narrado la vida y casi muerte, del fracaso  y la inconsistencia política y filosófica de la doctrina marxista. Destaco, para finalizar y a manera de sugerencia autores que en diversos formatos han publicado obras: Milan Kundera, Mario Vargas Llosa, Gao Sing Yan, André Glucsman, Karl Popper, Sandor Marai. 

    Darío Acevedo Carmona, febrero 2026

  • Alcances de la reunión Trump-Petro

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    Las declaraciones de Marco Rubio, Secretario de Estado" de EE.UU. sobre las tres fases de transición tras la detención del dictador Maduro y su esposa dejan en claro el alcance de la operación y despejan dudas. La dictadura , a través de Delcy Rodríguez y su hermano con apoyo del ministro del Interior, Padrino López, seguramente a cambio de garantías para su exilio, dejará el poder en un proceso que culminará con un llamado a elecciones generales. Todo ello bajo la supervisión y orientación del gobierno norteamericano que obtiene el control de la industria petrolera para su transformación tecnológica y beneficio mutuo. Se contempla como medida urgente la liberación de todos los presos políticos, la apertura de la economía a inversionistas internacionales, organizar y garantizar el tranquilo retorno de millones de venezolanos y el nombramiento de miembros de la Oposición en altos cargos del estado.

    Estamos en presencia, pues, del derrocamiento de la tenebrosa, desalmada y vulgar dictadura madurista como el gran logro del contundente operativo “Resolución absoluta” bajo la dirección del gobierno norteamericano y de su presidente Donald Trump.

    Contrario a anuncios y declaraciones relativas al eco que tendría en Colombia tal acontecimiento, según las cuales Colombia podría ser el siguiente objetivo así como su presidente Petro, las cosas han tomado un rumbo inesperado. En efecto, la sorpresiva conversación telefónica entre los presidentes  Trump y Petro dejó en  firme la realización de una reunión  en la que se buscará acuerdos sobre el problema del narcotráfico.

    En el análisis que se hace sobre lo que puede suceder en tal reunión, conviene tener en cuenta que Trump es un por excelencia un destacado negociador cualidad que usa con gran propiedad en el campo político para lanzar propuestas que se pueden leer como atrevidas y hasta disparatadas, y que luego, ante la reacción  de la contraparte, cambia, aligera y modifica.

    De igual forma, hay que advertir que el presidente Trump ha demostrado en distintas situaciones críticas, salidas que causan asombro, malestar y oposición que es capaz de modificar en el camino de su implementación. Así lo ha demostrado en sus encuentros con aliados de la OTAN, en el tema de los aranceles, en asuntos de defensa estratégica y en la búsqueda de la paz en varios conflictos internacionales donde ha mediado con éxito y en la guerra de agresión rusa contra Ucrania.

    Lo que acaba de lograr con el fantástico operativo para capturar al dictador venezolano Nicolás Maduro, demuestra habilidades muy difíciles para alcanzar un objetivo: la paciencia, meses durante los que el mundo esperó una acción, diplomacia para obtener el respaldo de varios gobiernos, disposición al diálogo hasta con quienes eran objeto de captura con jugosas recompensas y evitar hasta el agotamiento el uso de la fuerza.

    Su proceder, mirando lo que ha realizado en materia de negociaciones de paz entre varios países, confirma su talante, ante todo la búsqueda de acuerdos desde posiciones de fuerza, de autoridad y de influencia. Disposición a abrir la puerta a aquellos a quienes considera enemigos o adversarios de EE. UU. punto este en el que los colombianos debemos contextualizar las palabras sobre Petro y la invitación a Washington D.C. No hay que creer que se ablandó o que tiene miedo, lo que busca es proteger los intereses de su país al menor costo posible en todo sentido.

    Pienso que será la ocasión, como ya hemos presenciado en situaciones similares, en las que sitúa a su invitado en el plan de asumir compromisos en temas que afectan a EE. UU., por ejemplo, el muy sensible del narcotráfico, fenómeno que está atacando por la raíz y en el que sabe del alto grado de corrupción que ha alcanzado con gobiernos y dirigentes políticos en varios países  del continente. Ahí, creo, se centrará su objetivo.

    Finalmente, ni tontos que fueran el Secretario Rubio y el mismo presidente Trump si no comprendieran que Petro es un gobernante enredado en mil problemas y acusaciones en Colombia y que está de salida en pocos meses. De paso, al reconocerlo como el jefe de estado de Colombia,  podrá exigirle metas sobre reducción radical de cultivos de coca y amapola, y compromisos de lucha contra los grandes capos del narcotráfico, entre ellos el de agilizar su extradición.

    No tengo dudas que el gobernante norteamericano intentará, ofreciendo no intervención, que Petro rompa con el llamado cartel de los Soles. Es decir, algo así como simplificar el escenario, reducir los campos de acción y de riesgo, neutralizar a gobernantes cercanos o amigos de Maduro, Diosdado, Padrino y compañía.

    Cosas de estrategas en las que priman los hechos y no  las ideologías.

    Darío Acevedo Carmona, 11 de enero de 2026